Programa de Desarrollo Emprendedor

Newsletter Newsletter 63 – Septiembre/Octubre 2017

“Necesitamos 100 aceleradoras buenas en Latinoamérica”

octubre 20, 2017

Luis Stein, director y fundador de Imagine Lab, explica cómo surgió la aceleradora tecnológica de Chile que cuenta con un modelo de negocio innovador y con el apoyo de la emblemática Microsoft.

¿Qué es Imagine Lab?

Imagine es una aceleradora que armamos con un grupo de empresarios de tecnología. A diferencia de como se solían hacer las incubadoras en Chile, que era en general desde las universidades, fuimos y le planteamos a CORFO – la Agencia de Desarrollo de Chile – si nos ayudaban a través de sus instrumentos. Nosotros creíamos que podíamos acelerar más emprendimientos desde la industria que desde la universidad. Esta última es excelente para generar emprendedores y nosotros creíamos que podíamos ser muy buenos generando emprendimientos que escalaran rápido. Obviamente, de base tecnológica, porque somos empresarios de tecnología.

¿Qué aportaban de diferente a la propuesta de las universidades?

Aportamos la experiencia de la industria y haber sufrido durante años el tener que hacer empresas. Eso te da experiencia de cómo “empresarizar” a estos emprendimientos. Normalmente, los emprendimientos llegan con muy buenas ideas, ojalá con muy buenos equipos y hay que darles formalidad y procesos de una empresa. Entonces, nuestra idea original era que podíamos diseñar un proceso donde lográramos, de forma relativamente rápida, escanear muchos de estos emprendimientos, encontrar los que tuvieran potencial para crecer y ayudarlos a hacerlo. Ese era un poco el sueño. Queríamos generar rápido muchas empresas que valieran 10 millones de dólares en Latinoamérica.

¿Cómo se enfrentaron a ese sueño y qué ocurrió?

Trabajamos mucho diseñando la forma de hacerlo, pero CORFO recién lo aceptó cuando vinimos de la mano de Microsoft en Chile, que ha sido un gran socio. Microsoft vino a acompañarnos como un tema casi de responsabilidad social empresarial, pensando en apoyar el ecosistema y demás. La verdad es que el tema ha funcionado maravillosamente y la misma Microsoft está sorprendida del impacto que tenemos. De hecho vino Satya Nadella a visitarnos, tuvimos al CEO de Microsoft una hora. Somos, entiendo, el único Microsoft de Innovation Center del mundo que no es de Microsoft. Javier Cueto, nuestro gerente general, viajó invitado a China a presentar nuestro modelo de negocios a la reunión mundial de los MIC. Estuvo muy lindo.

¿Qué es lo que más les aportó Microsoft?

Originalmente lo que nos daba era, obviamente, la marca y toda su espalda. Además, nos hizo una contribución económica. Pero nos daba el software para todas nuestras aplicaciones. Nosotros somos tecnológicamente agnósticos, esto es, que los emprendedores pueden usar lo que quieran: si quieren usar tecnología Microsoft, no tienen que pagarla. Pero mucho mejor aún: si están usando tecnología Microsoft, nosotros podemos pedir ayuda a los especialistas de Microsoft que bajan (Compartimos el edificio) y se sientan con ellos a ayudarlos. Eso tiene muchísimo valor y formaba parte solo de la primera etapa.

Cuando empezamos a andar y esto anduvo bien, nosotros nos dimos cuenta de que necesitábamos –además de la plata que nos daba CORFO, tanto para operar como para invertir en los emprendimientos– contar con plata que no dependiera exclusivamente de CORFO. Entonces salimos a buscar grandes empresas a las que nosotros pudiéramos hacerles proceso de innovación abierta, cobrarles esa consultoría y, una vez que detectábamos oportunidades de innovación, juntarlas con nuestras startups para que estas ayudaran a las corporaciones a innovar y, a la vez, que estas corporaciones ayudaran a nuestras startups a tener negocios reales basados en necesidades de una corporación. Este modelo anduvo increíblemente. Es en buena medida parte del éxito que hemos tenido en Chile y que pronto esperamos tener en Argentina. Y esto trajo un componente adicional para Microsoft: en el proceso con estas corporaciones, descubrimos un montón de oportunidades no sólo para las startups sino también para la Microsoft. Es un modelo muy win-win.

¿Cuáles son los principales hitos que explican lo que son hoy?

Tuvimos la suerte de salir con un modelo que venía con experiencia. Algunos de mis socios tenían muchísima experiencia, uno de ellos había trabajado dirigiendo a una aceleradora. Entonces salir con un modelo un poco disruptivo y que además anduvo bien, fue clave. No solo partimos con ese modelo sino que supimos ser muy críticos del modelo e ir modificándolo, adaptándolo. Descubrimos que teníamos algunos problemas en la forma como lo queríamos hacer, y lo tuvimos que ir cambiando. Durante los paneles del 7ST-Prodem se decía que a veces hay que adaptarse a los instrumentos. No es que uno hace todo para los instrumentos, pero hay que ir adaptándose a ellos. Logramos hacer una buena adaptación y eso realmente ha funcionado. Cuando agregamos este componente de las corporaciones, eso le pegó un empuje impresionante.

¿Cuáles son los desafíos de cara al futuro?

Necesitamos 100 aceleradoras buenas en Latinoamérica y estamos bien dispuestos a ayudarles todo lo que podamos a los que sean. Hasta que no haya masa crítica no va a funcionar. Creemos que el emprendimiento es el driver que va a cambiar a Latinoamérica y eso no lo podemos hacer nosotros solos ni aunque quisiéramos. Entonces estamos abriendo todo lo que hacemos para, ojalá, lograrlo junto con otros. Estamos colaborando muchísimo y desarrollando el ecosistema, por ejemplo, hasta hemos ido a articular el ecosistema de venture capital para que nuestras empresas tengan adónde ir a buscar capital. Nuestros emprendedores se pasaban todo el día buscando plata, pero ya no. Ahora nuestros buenos emprendimientos están financiados, todos ellos. Eso parece increíble. Y hay que llevarlo al resto de Latinoamérica.

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