Programa de Desarrollo Emprendedor

Newsletter 20 – Septiembre/ Octubre 2012

Crowdfunding: ¿uno, diez, miles de inversores?

octubre 1, 2012

La financiación a través de múltiples aportes pequeños  progresa, y América Latina no parece ser la excepción. Pero las motivaciones de los aportantes son variadas. Acá, un detalle de las distintas modalidades.

La idea de financiar nuevos proyectos a través de pequeñas contribuciones de una gran cantidad de personas (crowdfunding), es una práctica cada vez más difundida a nivel internacional y, más recientemente, en América Latina. Para los emprendedores, las principales ventajas de esta nueva forma de financiamiento son acceder a capital semilla a un costo relativamente barato, y difundir su proyecto entre una gran cantidad de personas, quienes además tienen la posibilidad de probar y experimentar tempranamente el producto. Asimismo, del lado de los contribuyentes, el crowdfunding abre la posibilidad a mucha gente para participar a través de pequeños desembolsos en varios proyectos.

El modelo de crowdfunding más difundido en la actualidad es aquel en el cual los contribuyentes reciben una recompensa a cambio de su aporte, siendo ésta más importante cuanto mayor sea el aporte. Las recompensas pueden incluir acceder en condiciones ventajosas al bien o servicio, obtener regalos, o lograr un reconocimiento público por ser uno de los apoyos del proyecto, por mencionar sólo algunas de ellas. De esta forma, la efectividad del modelo descansa no sólo en los incentivos económicos que recibirían los contribuyentes, sino también en la pura motivación social que surge de apoyar tal o cual proyecto.

La dificultad para poder establecer recompensas atractivas para los contribuyentes, así como el perfil de los proyectos que buscan este tipo de financiamiento, son algunas de las razones por las cuales los más escépticos no auguran un gran futuro a este tipo de financiamiento, aun cuando las evidencias muestren capacidad de escalamiento.

El equity crowdfunding

Sin embargo, existen otros modelos que están ganando presencia en el mundo, entre los que se destaca el equity crowdfunding. A diferencia del anterior, este modelo permite además que los contribuyentes recuperen sus inversiones o participen de las ganancias de las empresas por crearse. De esta forma, el equity crowdfunding combina los aspectos más positivos del crowdfunding “clásico”, como su capacidad de llegar a gran cantidad de personas y de atraer interesados con perfiles motivacionales (sociales y económicas) y experiencias diferentes, pero agrega algunas ventajas respectos de los contratos de inversión tradicionales, pues este tipo de contratos es más flexible y permite un contacto más directo entre los emprendedores e inversores. Este tipo de crowdfunding, además, podría llegar a constituirse en una alternativa potente para llenar el equity gap, o brecha de financiamiento que queda entre las fuentes propias (más amigos y familiares) y los inversores ángeles o fondos de capital de riesgo. Más aún, en vista de alguno de los últimos casos exitosos de fondeo via equity crowdfunding en el Reino Unido, hay quienes sostienen que podría llegar a valores incluso superiores a los que corresponden a la inversión ángel.

Pero… ¿Es este tipo de financiamiento una alternativa para cualquier emprendimiento? Un candidato natural para este tipo de financiamiento son los proyectos dirigidos a los consumidores individuales. En estos casos, la masividad y la posibilidad de tomar contacto con adoptadores tempranos es un plus muy importante que brinda esta forma de financiarse. Del mismo modo, aquellos negocios cuyos modelos se basan en el uso de las tecnologías web 2.0, o las aplicaciones para teléfonos y otros dispositivos, son el tipo de proyecto con más chances de ser exitosos en la búsqueda de fondos a través de estos mecanismos. Algo similar sucede con aquellos proyectos de emprendimientos sociales. En estos casos, lo relevante no es el retorno a la inversión de los aportantes, sino la capacidad de proyecto y sus emprendedores de poder atraerlos y motivarlos bajo una causa común. Por el contrario, aquellos proyectos que impliquen grandes erogaciones en desarrollo, o complejos acuerdos de confidencialidad entre inversor y emprendedor o inmovilizaciones grandes de capital, no son los más adecuados para utilizar este tipo de fuente. Tampoco lo son aquellos proyectos cuyos emprendedores son reacios a revelar sus ideas al gran público o aquellos que necesitan un seguimiento post-inversión que sólo pueden brindar inversores institucionales o profesionales.

Ventajas y desventajas

Finalmente, ¿qué chances ciertas tiene esta fuente de financiamiento de ser realmente una vía para el financiamiento de nuevas empresas? ¿Qué desafíos encuentra hoy la consolidación de este modelo? Aquí algunos interrogantes de cuya respuesta dependerá en gran medida el sendero de evolución de este tipo de financiamiento colectivo.

El primero de ellos, sin duda, refiere a qué tan grande es el mercado de empresas que se pueden beneficiar de este tipo de financiamiento y al mismo tiempo, qué tan grande es el conjunto de potenciales inversores. ¿De qué manera balancear las motivaciones económicas y no económicas que hacen que los individuos decidan invertir a través de estas plataformas? ¿Cuáles son más importantes hoy en día? ¿Cuánto dinero se puede reunir a través de estas plataformas?

El otro conjunto de interrogantes en esta etapa de la industria se refiere a la transparencia y seguridad que se les da a inversores y proyectos. Algunos gobiernos, como el de Estados Unidos o el Reino Unido, están tomando nota del crecimiento de esta fuente de financiamiento y adecuando sus normas para proteger a unos y otros de posibles abusos y fraudes. Pero además, es importante avanzar en los procesos de selección y calificación de inversores y proyectos, valiéndose de herramientas ya disponibles como las referencias o evaluaciones que se disponen en sitios como Mercado Libre, Linkedin o E-bay, que permiten aproximar una idea de “quien es quién”. Finalmente, queda todavía por verse cuál es el sendero de evolución de los proyectos financiados por estas plataformas y responder ¿Qué tan bueno es el “gran público” (versus otros públicos más profesionalizados) para evaluar un proyecto?

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