Programa de Desarrollo Emprendedor

Newsletter 7 – Junio 2011

“¿Quién enseña a quién?”

junio 28, 2011

Una breve historia sobre una polémica en un aula de posgrado. El profesor debió escuchar los cuestionamientos de los alumnos que defendían el enfoque schumpeteriano. A pequeña escala, una muestra de los debates actuales en el tema.

Por Hugo Kantis

Días atrás, mientras compartíamos una taza de café, un profesor y amigo me comentaba con cierta preocupación la discusión que había mantenido con un grupo de estudiantes de maestría acerca del rol que podía jugar una política de entrepreneurship en países con distintos niveles de desarrollo. El argumento del profesor amigo era que la promoción del emprendimiento dinámico e innovador tiene sentido sólo en los países más desarrollados.

Según me contaba, él se había apoyado en el marco analítico y las recomendaciones de política del GEM (Global Entrepreneurship Monitor) y su esquema de etapas de desarrollo (adoptado del Global Competitiveness Report). En este tipo de economías más avanzadas, los emprendedores introducen nuevas combinaciones de productos y crean nuevos mercados y, para empujar estos procesos, son clave las políticas de transferencia de I+D, las normas jurídicas y comerciales que protegen a la innovación, el desarrollo de una oferta de financiamiento para emprendedores y otras iniciativas que fomenten la creación de un  ecosistema emprendedor.

En el otro extremo, en las economías subdesarrolladas (basadas en los factores), según esta línea de pensamiento, primero habría que invertir en las condiciones básicas, por ejemplo en rutas para transportar productos y en la instrucción de la fuerza de trabajo. De lo contrario, no tiene sentido pensar en promover el emprendimiento dinámico e  innovador. Además, lo que se haga en este campo debería tener especial foco en los emprendimientos que ayuden a ganar eficiencia al agro, a los sectores mineros y a las actividades típicas de estas economías subdesarrolladas. En niveles intermedios de desarrollo, como lo son buena parte de los países de América Latina, el motor deberían ser las ganancias derivadas de las economías de escala. Como en ellas dominan las grandes empresas, las oportunidades emprendedoras estarían en la creación de pymes que operen como parte de la cadena de valor de las grandes empresas y como proveedoras de servicios. ¿Qué hacer a nivel de políticas en estos casos? Siguiendo esta postura mi amigo les planteó a sus alumnos que la clave es cumplir con  las condiciones básicas de infraestructura y de estabilidad macroeconómica, aunque cada vez más se requerirá contar con mercados financieros desarrollados, con altos niveles de educación  y con una oferta tecnológica adecuada como para incrementar la eficiencia económica.

Del otro lado del aula, sin embargo, los estudiantes cuestionaban que se trataba de un enfoque del desarrollo de tipo mecanicista, lineal y determinista, basado en un esquema de etapas rostowiano que hace décadas ya parecía olvidado. Y lo más importante, que el rol del emprendedor en su planteo estaba lejos de ser rupturista en un sentido shumpeteriano. Si bien no desconocían la necesidad de promover las inversiones en infraestructura allí donde fuera necesario, el rol de una política de desarrollo emprendedor debería ser, por definición, el de promover el cambio estructural, la diversificación productiva y empresarial.

Aún más, a criterio de los alumnos, las recomendaciones de política que el profesor planteaba implicaban en buena medida resignarse y aceptar el lugar que cada país tiene actualmente, algo que la propia dinámica de cambios en la economía internacional parecía desmentir. El esquema de recomendaciones planteadas, lejos de ayudar a su desarrollo, parecería condenarlos a un rol pasivo frente a los nuevos paradigmas de la sociedad del conocimiento.

En defensa de su postura apasionada, los estudiantes agregaban lo que habían aprendido en otros cursos de maestría, por ejemplo, cómo algunos países asiáticos habían logrado saltar desde el subdesarrollo cuestionando su perfil de especialización y apostando a la innovación. O, sin ir más lejos, el caso de países latinoamericanos que, a través del emprendimiento innovador, están buscando avanzar hacia la sociedad del conocimiento, teniendo como metas el alcance de estándares  propios de los países desarrollados.

Concluido el café, y cuando nos encaminábamos a pagar la cuenta, creí advertir cierto enojo en la mirada de mi amigo. Porque si bien yo me había limitado a escucharlo en silencio, aparentemente no pude ocultar cierta satisfacción ante la postura crítica de los estudiantes, y la capacidad de estos para eludir planteos simplistas de la realidad.

 
 
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