Programa de Desarrollo Emprendedor

Newsletter 3 – Diciembre 2010

Emprendimiento Corporativo

diciembre 9, 2010

La idea de emprendimiento corporativo no es tan nueva como parece. Ya en su libro “La Teoría del Desarrollo Económico”, Joseph Schumpeter señalaba que la introducción de innovaciones por parte de los emprendedores podía darse a través de la creación de una nueva empresa o dentro de los límites de una organización existente. Sin embargo, a lo largo del tiempo este concepto fue variando en su alcance y significado, confundiéndose en la actualidad tres fenómenos interrelacionados dentro del mismo término: intrapreneurshipcorporate venturing y corporate entrepreneurship.

El intrapreneurship, acuñado en los años 80, refiere más estrictamente al desarrollo de nuevos productos y procesos que se dan en general en los laboratorios de I+D de las empresas (principalmente, grandes corporaciones). La nota distintiva de este fenómeno es su foco en las personas que llevan adelante estos descubrimientos y su vinculación con la empresa madre en términos de reconocimiento explícito y compromiso de recursos.

Por corporate venturing se entiende la creación no sólo de un nuevo producto, sino también de una nueva unidad de negocios dentro de la empresa. Este término, instituido en los ´90s, tiene como carácter distintivo la novedad que conlleva el nuevo negocio respecto de las actividades anteriores de la firma. Este nuevo negocio, al interior de una compañía, puede dar lugar a una nueva firma (spin-off) o no, sin que esto implique alguna diferencia en cuanto a la definición del fenómeno.

Finalmente, corporate entrepreneurship incluye a los dos anteriores y además implica una renovación estratégica y organizacional. Lo distintivo de este concepto es que involucra un cambio en las formas en las que se manejan las empresas, privilegiando el desarrollo de su capacidad de innovación, de atracción y retención de talentos, su flexibilidad y su creatividad; todos éstos, argumentos esenciales para sobrevivir y crecer en el nuevo escenario competitivo. Esta última mirada del emprendedorismo corporativo, a diferencia de las anteriores, no refiere a determinado tipo de empresa (esencialmente, las de mayor tamaño) sino que abarca también a todo el tejido de PyMEs.

Por esta razón, trabajar desde las políticas en clave de esta última definición toma otra dimensión, por cuanto apunta a desarrollar y renovar las capacidades de la amplia base de tejidos empresariales en la región. Sin embargo, es importante aclarar que promover el emprendimiento corporativo cobra sentido desde la política en la medida en que sea capaz de generar juegos del tipo “ganar-ganar”, en los cuales se generen impactos significativos en favor del emprendimiento dinámico, del ecosistema emprendedor y del tejido de las PyMEs, y no sólo beneficios para la empresa madre. Asimismo, pensar políticas que estimulen este cambio en las conductas de las empresas nos lleva a pensar primero en qué medida están dadas las condiciones para que este cambio sea posible. ¿Cuál es el rol que las actividades de I+D tienen al interior de las empresas de América Latina? ¿En qué medida el grado de desarrollo de estas actividades puede ser una limitante al despliegue de nuevas iniciativas emprendedoras? ¿En qué medida la gestión de los recursos humanos en nuestras empresas promueve y reconoce la emergencia de este tipo de comportamientos innovadores? ¿Qué rol le cabe en este sentido a la cultura organizacional? Y por último: ¿qué factores característicos del contexto de negocios de nuestra región, estarían promoviendo u obstaculizando la emergencia de estos comportamientos?

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