Programa de Desarrollo Emprendedor

Newsletter 30 - Edición 3º Aniversario – Octubre 2013

(Eco)sistemas de emprendimiento en América Latina: una mirada panorámica

octubre 17, 2013

Aprovechando el 3er aniversario de nuestra newsletter, desde el Equipo Prodem hacemos una suerte de síntesis de los numerosos logros del ecosistema emprendedor regional. También repasamos las cuestiones pendientes, y los principales caminos para buscar soluciones. El objetivo, como se verifica en otras experiencias mundiales, es que el emprendimiento sea una real estrategia a largo plazo.

Durante muchos años los emprendedores han sido vistos como una suerte de héroes capaces de llevar adelante una aventura empresarial. Sin embargo, cuando la creación de  empresas es un fenómeno meramente individual, en lugar del resultado de un funcionamiento colectivo, ocurre igual que en el fútbol, el volumen de juego es limitado y los goles dependen de unos pocos inspirados.

Por el contrario, los emprendimientos florecen y generan empleos en cantidad y calidad cuando existen condiciones favorables, tanto en lo que respecta a la existencia  de oportunidades de negocios como al surgimiento de nuevos emprendedores. En este concepto se basa el enfoque sistémico, que permite analizar estas condiciones brindando herramientas de interés para los gobiernos y para las instituciones de la sociedad civil (educativas, empresariales, etc.) que pueden incidir, desde su lugar, sobre alguno de estos factores. Para medir estas condiciones en Prodem hemos elaborado el Índice de Condiciones Sistémicas para el Emprendimiento, que nos permite ver el estado de estas condiciones en los países de la región y compararlas entre sí y con países más desarrollados. Pero la presente nota no se centra en ello.

En esta ocasión, con motivo de celebrarse el tercer aniversario de Dinámica Emprendedora, queremos compartir una mirada panorámica sobre lo que estamos observando en la región. En los últimos tiempos tuvimos la oportunidad de tomar contacto directo con las experiencias de buena parte de los países de América Latina, colaborando con diferentes espacios institucionales que buscan aportar a la construcción de los ecosistemas. Estas instancias, junto con el diálogo con actores clave, permiten constatar que, si bien a ritmos variados, en la región hay actualmente mucho movimiento en los temas de emprendimiento.

Algunas experiencias

Sin pretender ser exhaustivos y a modo de ejemplo, comenzando desde el norte, es posible identificar el surgimiento del Instituto Nacional del Emprendimiento en México, o la iniciativa de CENPROMYPE para fomentar a nivel de Centroamérica la promoción integral del emprendimiento, sin dejar de contar además, algunos esfuerzos como los que están llevando a cabo en cada uno de sus países los gobiernos de Costa Rica, Panamá y República Dominicana. También cabe mencionar que iNNpulsa está en camino de cumplir dos años, buscando diferentes rutas para apoyar el emprendimiento con potencial dinámico y los ecosistemas regionales en Colombia, así como el lanzamiento en este año del capital semilla en Perú. En Ecuador, el gobierno está creando el Instituto del Emprendimiento.

Siguiendo la recorrida hacia el sur nos encontramos con Chile, país que viene experimentando un proceso de cambio tanto a nivel de los programas de gobierno como de las instituciones del ecosistema en general, con incubadoras y redes de inversores que han cesado y otras que nacen, esfuerzos para abrir el ecosistema al mundo y nuevos intentos por desarrollar la oferta de financiamiento para etapas tempranas. En la Argentina, por su parte, el Ministerio de Ciencia y Técnica apuesta a la creación de empresas surgidas del mundo científico y tecnológico, a la vez que la Secretaría PyME busca continuar aportando capital semilla y apoyatura institucional a los emprendedores. Por último, pero no por ello menos importante, Uruguay está buscando consolidar y ampliar los logros alcanzados en la construcción del ecosistema durante el pasado reciente mediante su Programa de Apoyo a Futuros Empresarios (PAFE).

Todo ello ocurre en un contexto en el cual suele asistirse a:

1) un mayor reconocimiento del rol de los emprendedores en la sociedad y en los medios;

2) la multiplicación del número de universidades que comenzaron a incluir alguna actividad o curso relacionado con la temática del emprendimiento;

3) la aparición de aceleradoras en algunos países y la regionalización de otras;

4) la incipiente redefinición de los modelos de trabajo de varias incubadoras que buscan volverse más “lean”;

5) la irrupción de algunos jóvenes empresarios que pegan la vuelta y reaparecen como inversores, algunos a nivel nacional y otros incluso a nivel regional;

y

6) el surgimiento de espacios de aprendizaje en base al intercambio de experiencias y el networking como el Seminario-Taller para Profesionales del Ecosistema Emprendedor en América Latina, a nivel regional, y de espacios formativos en cada país.

Lo que falta

Si bien que “haya movimiento” es una muy buena noticia, no debemos caer en miradas simplificadoras. Tal como se apreciaba más arriba, en buena parte se trata de iniciativas muy recientes y aún embrionarias, muchas sin masa crítica real todavía. Mientras que otras con mayor trayectoria están en proceso de redefinición. Sin lugar a dudas, hay mucho terreno por recorrer. Y si bien hemos advertido que no sería el eje de este artículo, no podemos dejar de señalar que en el ranking general de condiciones sistémicas que elaboramos en Prodem, los países latinoamericanos distan de ostentar las mejores calificaciones.

Una de las dimensiones críticas que suelen compartir los países de la región, en distinto grado, es la estrechez de la base de capital humano emprendedor con capacidades, aspiraciones y propuestas de valor innovadoras y potentes. Por otra parte, y en el largo plazo no debería verse desligado de lo anterior, el sistema educativo aún no ha incorporado por lo general el tema del emprendimiento en los niveles de enseñanza media e incluso su inserción en las universidades es aún muy embrionaria, por lo general resultado de iniciativas de algunos profesores antes que de estrategias institucionales más consistentes. El rol de la plataforma de ciencia y tecnología, por otra parte, es una de las mayores debilidades que, en diferente grado, exhiben los países de la región. Es sin dudas una asignatura clave para los países que desean incrementar el ingrediente de conocimiento profundo de las nuevas empresas. Naciones como Israel lo han logrado como resultado de una política de estado que ha subsidiado por largos años la I+D con potencial de comercialización, y ha creado una industria de capital de riesgo que juega un papel fundamental en el financiamiento de los emprendimientos tecnológicos.

Otro gran desafío es el que enfrentan las organizaciones que brindan apoyo a los emprendedores, que han tendido a multiplicarse en la última década. Sin embargo,  más allá de los diferentes modelos institucionales predominantes en los  países, la efectividad de sus servicios de apoyo no es homogénea, y los modelos tradicionales aparecen cuestionados en muchos casos por los mismos emprendedores, empujados en alguna medida también por las tendencias recientes en materia de apoyo al emprendimiento, que buscan ganar cada vez mayor agilidad y flexibilidad. Además, en nuestros países, el desarrollo de una oferta de financiamiento sigue siendo un área clave en la que hay que trabajar aún cuando hay países que llevan la delantera. En este campo, una buena noticia que enunciamos arriba es que están apareciendo empresarios jóvenes, que saben de riesgo emprendedor y que están comenzando a invertir en nuevos emprendimientos.

Además, el enfoque sistémico enfatiza la importancia de las articulaciones entre los distintos nodos y actores (por ejemplo universidades, instituciones de apoyo, gobierno, inversores), así como también las reglas para abrir, operar y cerrar una empresa. En este campo hay todavía mucho por hacer para sembrar confianza, el combustible sin el cual estas relaciones no ocurren. Por eso, buena parte de los países aún están en la fase de construcción de los nodos del sistema o incluso, allí donde existen las relaciones entre estos, todavía distan de funcionar como “eco” sistema. Dependen en alto grado de los esfuerzos de inducción de un actor líder, como por ejemplo el gobierno, o de algún proyecto financiado por algún organismo supracional, como FOMIN o CENPROMYPE.

En resumen, los sistemas de emprendimiento de la región están registrando avances. Sin embargo, para pegar verdaderos saltos de calidad y pasar a otra fase, para la gran mayoría de los países es interesante aprender de naciones como Israel, Singapur y Corea, que adoptaron el emprendimiento como una verdadera estrategia de largo plazo con políticas consistentes y de alto impacto.

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