Programa de Desarrollo Emprendedor

Newsletter 16 – Mayo 2012

Fondo Emprender, lecciones para aprender

mayo 23, 2012

En la segunda mitad de la década de 2000, la experiencia de creación de este fondo impulsó positivamente el ecosistema emprendedor uruguayo. Hugo Kantis realizó un estudio que ilustra los principales ejes del Fondo, así como los aprendizajes de la iniciativa. Acá, un resumen.

Introducción

Hacia mediados de los años 2000, el contexto emprendedor en Uruguay enfrentaba numerosas trabas, que afectaban la creación y desarrollo de nuevas empresas. Pero también existía una plataforma de  potencialidades sobre las cuales apalancar el desarrollo emprendedor.

En este contexto, en 2003, surge el embrionario Fondo UIVC-1, una iniciativa de Prosperitas Capital Partners, con el apoyo de FOMIN. Era el primer fondo de capital de riesgo liderado por un grupo de empresarios, aunque no satisfizo las necesidades crecientes de capital semilla. Y en lo que respecta al desarrollo del ecosistema institucional y al rol de las políticas, durante estos años se ponen en marcha distintos programas de fomento al desarrollo de clusters, con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y, en particular, se creó la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) que implementó diversos programas de apoyo a la innovación y la iniciativa emprendedora.

En este marco, en 2007, diversos actores -la Corporación Nacional de Desarrollo (CND), el Laboratorio de Tecnología de Uruguay (LATU) y Prosperitas Capital Partner (PCP), con el apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) y la Corporación Andina de Fomento (CAF)-, vieron la oportunidad de dar un salto cualitativo, y crearon el Programa Emprender, una iniciativa  dedicada a fomentar de manera integral el emprendimiento dinámico. El foco en este tipo de nuevas empresas implicaba focalizarse en aquellos capaces de crear firmas competitivas y con alta tasa de crecimiento. El Programa Emprender busca apoyar a los emprendedores dinámicos mediante el fomento al desarrollo de un ecosistema de emprendimiento en Uruguay. El Fondo Emprender se inserta en ese marco como parte de la Red Emprender conformada por las instituciones del ecosistema.

La creación del Fondo Emprender preveía:

– El establecimiento de un fideicomiso a diez años administrado por PCP

– La constitución de un Comité de Inversión (FOMIN, CAF, PCP, CND, LATU)

– La conformación de una red de Ángeles Inversores que llenara el gap de capital semilla en el ciclo financiero.

– La generación de un flujo de emprendimientos/empresas dinámicas a cuyos efectos se desarrollarían competencias para la formulación de planes de negocio.

Los beneficiarios del Fondo serían nuevas empresas uruguayas con ventas anuales inferiores a US$ 1.000.000 y con menos de 100 empleados al momento de la inversión. Aunque el FE no tiene especialización sectorial, se esperaba que la mayoría de los emprendimientos apoyados fueran de los sectores agroindustrial, software, salud y biotecnología. La lógica del modelo consistía en generar un instrumento sencillo, que permitiera atender las particularidades del proceso emprendedor, exigiendo el pago de intereses y capital prestado a partir del momento en que los emprendimientos comenzaban a facturar, disminuyendo a la vez significativamente los costos de transacción derivados de un instrumento basado en capitalización y toma de acciones (equity).

La puesta en marcha

El Fondo Emprender fue lanzado hacia fines de 2007. Sus primeros hitos fueron la constitución del fideicomiso y del equipo de gestión. El foco inicial estuvo puesto en dos ejes: establecer un mecanismo de captación y selección de emprendimientos, y definir el soporte organizacional que permitiría sostener los distintos procesos.

Al finalizar el primer año de vida del Fondo, el “pipeline” alcanzó a casi 200 proyectos de los cuales algo menos de un tercio provino de las competencias de planes de negocios. Se celebraron 6 reuniones del Comité de Inversión y se aprobaron en total 15 proyectos. En el campo de la construcción de la red de inversores ángeles, sólo se dieron algunos primeros pasos convocando a unos 20 inversores potenciales, conocidos de PCP, para que participaran en algunas actividades de sensibilización y capacitación y se adoptaron algunas definiciones básicas, entre ellas, se estableció el perfil del Inversor Ángel.

Desafíos y oportunidades de mejora

Si bien la puesta en marcha del Fondo Emprender fue exitosa, la agenda de desafíos era importante: la tarea de captación de nuevos proyectos debía continuar, sumándose ahora la de aportar valor a los emprendimientos financiados. Otro tanto podría decirse con respecto al posicionamiento institucional alcanzado en el mundo emprendedor.

Ante los nuevos desafíos y recomendaciones efectuadas en la evaluación intermedia, el equipo de gestión del Fondo demostró una gran capacidad de aprendizaje y se implementaron cambios y ajustes en diversos campos al plan original:

– Si bien el Fondo ejecutaría 4 competencias de Planes de Negocios, luego de co-ejecutar el Concurso de ideas en 2007 y el de Planes de Negocios en 2008, se percibió que los emprendimientos que acababan de preparar un plan de negocios, estaban lejos de ser financiados, y que los que se habían financiado, no se ejecutaban. Como había universidades que daban capacitación en planes de negocios, se decidió reposicionarse convirtiéndose en aliados.

– Se desarrolló un Plan de Comunicación y se logró una fuerte difusión en prensa oral y escrita y en medios digitales. Se alcanzó superar los 4.000 amigos en facebook y en twitter llegar a más de 600 seguidores, a la vez que se reforzó la Página Web.

– Se desarrollaron contactos con potenciales inversores en círculos más amplios, incluyendo también empresas que pudieran estar interesadas en invertir a nivel de la compañía como inversores ángel.

– Se eliminó el  pago de la membresía de ingreso para los inversores ángel.

– Para acelerar la construcción de confianza entre inversores y entre estos y los emprendedores se decidió trabajar en forma gradual, en la construcción de vínculos uno a uno entre inversor y emprendedor en función del grado de compromiso. Ello sin desmedro de poder avanzar más tarde en la ampliación del núcleo de inversores en un mismo emprendimiento.

La evolución de la cartera del Fondo Emprender

Hacia mediados del año 2011, el Fondo Emprender había analizado 500 proyectos, 28 de los cuales fueron presentados al Comité de Inversión. De ellos, 24 fueron financiados por un monto total de U$S1.1 millones. Cinco empresas recibieron aportes de ángeles inversores por U$S 788.600 (6 inversores privados uruguayos, varios argentinos, y un “venture capital” del exterior).

Aprendizajes Clave

La experiencia del Fondo Emprender permite identificar un conjunto de aprendizajes clave, entre ellos:

1) La simplicidad del instrumento, los bajos costos de transacción asociados a los procesos de gestión y el énfasis en la construcción de un vínculo de confianza con los empresarios favorecieron la utilización del producto financiero ofrecido por el Fondo Emprender.

2) Una decisión muy importante del Fondo fue definir el grado de madurez exigida a los emprendimientos para considerarlos elegibles y atractivos. Si bien en los inicios se aprobaron algunos casos en etapas de desarrollo, los resultados en materia de repago no han sido muy satisfactorios hasta el presente, confirmando la mayor adecuación del instrumento del Fondo para etapas en las que los emprendimientos ya están en el mercado buscando crecer.

3) El aprendizaje que aporta la experiencia es que, en contextos de baja confianza inicial, tejer enlaces entre inversores y emprendimientos es un proceso “taylor made”. En este caso se optó por realizar presentaciones “uno a uno”, en primer lugar en función de los perfiles de cada parte y avanzar sumando nuevos inversores en un segundo paso, una vez que ya existía un “inversor líder”. Se realizó un trabajo “cuerpo a cuerpo”, para que de ambos lados se lograra comprender y transmitir el “atractivo mutuo”. Se trata de una tarea de “celestino” que incluye, en este caso, ayudar a desarrollar la capacidad de “seducción”. Asimismo, resultó efectivo presentar e incentivar a las partes para que se conozcan y comiencen a interactuar desde antes de ingresar al proceso de inversión. Es en este proceso en el cual la capacidad de seducción debía ser desplegada y cierta confianza anticipada. En la misma dirección, la negociación del precio de las acciones se postergó hacia una fase más avanzada del proceso de construcción de la relación, privilegiando primero la construcción del vínculo y el atractivo mutuo entre emprendedores e inversores. De este modo fue posible conseguir los primeros “deals” en materia de inversión ángel.

4) Subsisten, de todas formas, no pocos desafíos. El proceso de conformación de una red de inversores ángeles se encuentra aún en una fase embrionaria, si bien al cierre de la elaboración del estudio se logró dar nuevos pasos positivos. El haber conseguido la concreción de los primeros “deals” implica un salto cualitativo para avanzar en esa dirección, aún se requieren ingentes esfuerzos para darle una entidad asociativa. Ellos incluyen la necesidad de demostrar que la intermediación llevada a cabo por el equipo del Fondo -que permitió la concreción de los enlaces-, continúa agregando valor y sigue captando el interés de los inversores una vez lograda la inversión como para formar parte de la red del Fondo.

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