Programa de Desarrollo Emprendedor

Newsletter 38 – Agosto 2014

Empresas jóvenes de América Latina: desempeño, clasificación y herramientas de estímulo

agosto 7, 2014

Parte del equipo Prodem -Hugo Kantis, Juan Federico y Sabrina Ibarra García-, al que se sumó Pablo Angelelli, elaboró un completo análisis de las empresas regionales de formación reciente. Junto con un detalle de su clasificación por tamaño y evolución, también generaron algunas propuestas de política, de modo de mejorar su desempeño. Acá publicamos un resumen.

Introducción

Los datos agregados sobre el crecimiento de la productividad representan sólo una visión parcial de la realidad latinoamericana. De hecho, una de las características más destacadas de la mayoría de las estructuras empresariales de la región es la presencia de un alto grado de heterogeneidad. Por un lado, existe una gran base de microempresas con muy bajos niveles de productividad. Por otro, hay una élite de grandes firmas, incluidas las filiales de las empresas transnacionales, con altos niveles de productividad. La importancia de las pymes formales varía entre los países, a pesar de que la brecha de productividad con las grandes empresas suele ser relevante.

Es muy importante entender las fuentes de tales niveles de heterogeneidad, para identificar maneras de reducir esta “brecha de productividad”. Una fuente potencial de dicha heterogeneidad es la edad de la empresa.

Este capítulo se centra en el caso específico de las jóvenes empresas. En particular, las empresas jóvenes y dinámicas se consideran normalmente una fuente potencial de innovación, rejuvenecimiento y renovación de la economía.

Empresas jóvenes de América Latina: un retrato

Según la encuesta de empresas, casi una de cada cinco empresas latinoamericanas, de todos los sectores, son jóvenes (de 4 a 10 años). Esta cifra es menor que en otros países emergentes fuera de la región, como China (39%), Rusia (29%) y Sudáfrica (36%). Curiosamente, en varios países, especialmente en Argentina, Chile y Perú, las empresas jóvenes tienden a tener una mayor presencia en los sectores basados en el conocimiento (es decir: los servicios de tecnología e ingeniería de fabricación intensiva) que las empresas más maduras, que contribuyen a la diversificación de la estructura industrial.

La mayoría de los empresarios son hombres, aunque una de cada tres empresas jóvenes tiene una mujer entre sus fundadores. Suelen trabajar como empleados antes de iniciar sus empresas, con la excepción de Panamá, donde los autónomos son predominantes (80%). Además, un tercio ha tenido experiencia en puestos de dirección antes de iniciar la empresa actual. Son pocos los que antes eran desempleados.

La firma joven típica es una pyme con casi 8 años de edad en promedio. En la mayoría de los países, al menos la mitad de las empresas emplean a 20 ó más trabajadores, y en ninguno de ellos la mediana del número de empleados es menor de 14. Tienden a ser más pequeñas que sus contrapartes en otros países emergentes como China (50 empleados) o Turquía (32 empleados). Sólo Chile y Argentina, donde las empresas jóvenes suelen ser más grandes, están muy cerca, en alguna medida, a estos “puntos de referencia”.

En general, la mayoría de las empresas jóvenes tienden a concentrar sus ventas en sus mercados nacionales. A nivel agregado regional, el 84% no exporta en absoluto (vs 75% de las empresas más maduras). Las exportaciones directas representan menos del 5% de las ventas.

Una taxonomía de las empresas jóvenes

Las pymes representan tres de cada cuatro de las jóvenes empresas. En particular, el grupo más frecuente está compuesto por las empresas que, después de tener un crecimiento suficiente para convertirse en una pyme (por lo menos 10 empleados), dejan de crecer o crecen lentamente (44%). Estas empresas son las pymes estancadas.

Las pymes de alto crecimiento son el segundo grupo de importancia entre las empresas jóvenes, pero con una presencia bastante más baja que la anterior (19%). Junto a este grupo, las pymes con una tasa de crecimiento moderada son 11% de las jóvenes empresas.

Entre las micro, es posible distinguir dos grupos. El primero está compuesto por microempresas con tasas de crecimiento bajo a negativo (16%). El segundo se refiere a microempresas con alto crecimiento, y es posible considerarlas en tránsito hacia el mundo de las pymes (10%).

La innovación y las inversiones

La diferenciación de productos (40%) es la fuente más importante de oportunidades para iniciar un negocio, seguido de réplica (31%) e innovación (29%). De hecho, la mayoría de las jóvenes empresas, más allá de su dinamismo, fueron creadas para imitar o modificar productos o servicios ya existentes, y ofrecidos por sus empleadores anteriores (en 7 de 12 países).

Los datos sobre actividades de innovación durante 2007-2009 -sólo disponibles para las empresas manufactureras- indican que los nuevos productos o procesos fueron introducidos por la mayoría de las jóvenes empresas en casi todos los países latinoamericanos estudiados, siendo las pymes jóvenes más activas que las microempresas en este sentido.

Sin embargo, el número de jóvenes empresas que introdujeron nuevos productos con una verdadera innovación en el mercado es mucho más baja (14% en promedio), a excepción de Argentina, Perú y Uruguay, países donde esta proporción oscila entre el 20% y el 27%.

Muchas de estas innovaciones fueron apoyadas por los esfuerzos de I + D interna. Entre un tercio y la mitad de las empresas jóvenes realizaron estas actividades. En este contexto, Argentina y, en menor medida, Costa Rica, son los países donde más empresas jóvenes están haciendo los esfuerzos de I + D. El gasto en I + D promedio regional es de alrededor de 2,7% de las ventas, similar a las empresas más maduras.

Financiación

Las principales fuentes de financiamiento utilizadas por las empresas de jóvenes para sus inversiones son internas (es decir, ahorro de los fundadores y/o reinversiones). En orden decreciente de importancia, se observa la presencia de los créditos bancarios, aunque su relevancia es muy diferente entre los países de América Latina. Por ejemplo, al contrastar la situación en Perú y Chile, donde más de un tercio de las jóvenes empresas han accedido a un préstamo, respecto de la verificada en Argentina, Costa Rica, México, Panamá, Paraguay y Uruguay, donde este porcentaje apenas alcanza el 15%. Otras fuentes son menos relevantes, aunque su importancia es mayor cuando se trata de la financiación de capital de trabajo. Nuevas acciones de capital son sólo una fuente de financiación para una pequeña minoría de las empresas.

Capacitación y Asistencia Técnica

Las actividades de formación están generalizadas entre las empresas jóvenes. En 8 de los 12 países, alrededor de la mitad de las empresas forman a sus empleados.

En algunos países como Argentina, Costa Rica, México y Paraguay, el porcentaje de las pymes jóvenes con tasas de crecimiento moderadas o altas que hacían algún tipo de formación, es superior a los que tienen menores niveles de crecimiento, pero en Chile, Ecuador y Perú la situación es la contraria. Por lo tanto, no hay conclusiones definitivas para extraer en cuanto a la relación entre la formación y el rendimiento.

Además, el uso de algún tipo de servicios de asistencia técnica externa o programas es bastante habitual entre las empresas jóvenes, excepto en Costa Rica y Panamá.

Ambiente de Negocios y Regulaciones

En casi todos los países estudiados, el 40% de las jóvenes empresas afirman ser afectados por el entorno empresarial y regulaciones. La corrupción se encuentra entre los reclamos más importantes en 7 de los 12 países. Brasil, Guatemala y Paraguay se encuentran en la parte superior de este ranking. En estos países, dos de cada tres empresarios destacan que la corrupción constituye un obstáculo para el desarrollo de sus negocios. Chile y Uruguay son las excepciones en este sentido, con menos del 20% de los empresarios que afirman que la corrupción constituye un obstáculo.

Otro obstáculo es la inestabilidad política, es decir, los frecuentes cambios de reglas. En 5 de los 12 países, este obstáculo se puso de relieve en más del 40% de los empresarios, siendo especialmente relevante en Argentina (63%), Ecuador (59%) y Brasil (49%).

La justicia, el crimen y las prácticas de los competidores informales son otros problemas señalados por al menos un tercio de la muestra. Los tribunales y la administración de justicia son obstáculos en Argentina y Paraguay. El delito es particularmente importante en Brasil y Guatemala. Por último, las prácticas informales son relevantes para las empresas jóvenes en Guatemala, Perú y Uruguay.

Los obstáculos relacionados con las regulaciones tratan principalmente de los impuestos. También para las jóvenes pymes de alto crecimiento las tasas de impuestos son el obstáculo más importante (45%), seguido de la administración de impuestos (38%) y las regulaciones laborales (32%).

En particular, en Argentina y Brasil las empresas más jóvenes afirman que las tasas de impuestos son demasiado altas y, en menor medida, que hay algunos escollos en la administración de dichos impuestos. Uruguay ocupa la tercera posición junto con Argentina y Brasil como los países donde los empresarios perciben más obstáculos de regulaciones.

Otros inconvenientes que vienen del marco regulatorio son los laborales (en Chile), las costumbres y las regulaciones comerciales (Brasil y Ecuador) y las licencias y permisos (Brasil y Costa Rica).

Conclusiones e implicaciones de política

– Las empresas jóvenes son actores relevantes cuya importancia no puede ser ignorada. Una estrategia destinada a cerrar la brecha de productividad debe tenerlas en cuenta.

– La mayoría de ellas son pymes en proceso de consolidación.

– Tienden a trabajar para el mercado nacional y aportan algunas novedades, ya sea a través de la diferenciación o, en menor medida, la innovación.

– Estas empresas son generalmente fundadas por empresarios hombres, que suelen abandonar sus puestos de trabajo como empleados con el fin de crear una empresa y superar los límites de crecimiento que se enfrentaban en las empresas en que trabajan.

– Su experiencia en la industria es un elemento clave que contribuye no sólo al inicio sino también para su crecimiento.

Pero estas tendencias generales ocultan heterogeneidades importantes entre las empresas jóvenes. Estos resultados destacan la necesidad de evitar estrategias genéricas y masivas del tipo “para todos”, y tampoco fijar objetivos de política nicho muy restrictivas tales como “sólo gacelas”.

En lugar de ello, sugerimos la adopción de una visión estratégica más amplia destinada a fomentar la ampliación del sector de las pymes competitivas mediante la segmentación de los programas, el establecimiento de objetivos y la aplicación de instrumentos ajustados para cada segmento.

Además del anterior análisis descriptivo, hemos especificado algunos modelos de acción con el fin de obtener resultados más sólidos. A saber:

– Un primer resultado es que, al menos por debajo de cierto límite de edad y escala inicial, mayor será el rendimiento cuanto más joven y pequeña sea la empresa.

– Una implicancia política de estos resultados es que las políticas pro emprendimiento no sólo deben centrarse en nuevas empresas, sino también en las firmas jóvenes que tienen que saltar y escalar para llegar a los umbrales de productividad y rentabilidad.

– Una forma de fomentar el crecimiento de las firmas jóvenes es apoyar el acceso y el desarrollo de “saber hacer” y “saber quién”. De hecho nuestra investigación ha demostrado que la experiencia previa en la industria específica de los empresarios, así como la certificación de calidad y la asistencia técnica, influyen positivamente en las tasas de crecimiento.

– Además, la escasa contribución de otros tipos de consultoría para el desempeño de la empresa joven, y el efecto negativo del entrenamiento en productividad y rentabilidad, hacen aconsejable evaluar estas iniciativas.

– Otro resultado es que el acceso a la financiación externa (créditos bancarios) es especialmente relevante para el crecimiento del empleo. Esto significa que la decisión de la joven empresa de ampliar su número de puestos de trabajo, que implica un aumento de sus necesidades de capital de trabajo, se vería afectado por la disponibilidad de apoyo financiero. En otras palabras, no sólo las iniciativas de capital de riesgo podrían ser importantes para el crecimiento de la joven empresa.

– La calificación de los recursos humanos afecta positivamente el nivel de productividad de las empresas jóvenes, pero, al mismo tiempo, se asocia negativamente con la rentabilidad. La formación de empresarios en otro tipo de prácticas de gestión de recursos humanos podrían ser una posible manera de lidiar con este problema.

– En general, la innovación no afecta al rendimiento de las firmas jóvenes, o sólo afecta a la rentabilidad en el caso de procesos de innovación. Los programas de formación sobre gestión de la innovación podrían ser parte de la agenda recomendada.

– Otra área de implicancias de política se relaciona con la internacionalización. Toda estrategia pública orientada al desarrollo de la empresa joven debe incluir algunas iniciativas para fomentar ese aspecto.

– Por último, las regulaciones afectan negativamente a las ventas y el crecimiento de la productividad. Las tasas impositivas y los obstáculos en las regulaciones fiscales parecen establecer desincentivos para el desempeño joven empresa.

Cuadros y gráficos

Conducta innovativa de firmas jóvenes en América Latina, por país (% de firmas)

Taxonomía de firmas jóvenes según escala y evolución

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