En este Café entre Ecosistemas – Mesa 5, representantes de Montevideo, Rafaela, Riobamba y Tijuana compartieron cómo se organiza la gobernanza en los ecosistemas emprendedores. A través de la metáfora de una banda de música, experiencias y reflexiones, emergió una lección interesante para compartir: un ecosistema no madura cuando ordena su organigrama, sino cuando aprende a escucharse, coordinarse y sostener un propósito compartido.
Las diferentes gobernanzas desde la metáfora de la banda de música
Si hay un tema que revela la identidad profunda de un ecosistema, es su forma de gobernarse. No se trata de elegir un modelo teórico, sino de entender cómo se toman decisiones, quién facilita, quién convoca, quién sostiene y qué pasa cuando alguien deja de tocar su instrumento.
En este Café, cada ciudad expuso sus avances, dificultades, dudas y certezas. Y, sin proponérselo, todos terminaron coincidiendo en una misma idea: la gobernanza es una banda que ensaya, se desajusta, se reinventa y, cuando logra escucharse, puede crear algo extraordinario.
– Montevideo: de la anarquía punk a la coordinación profesionalizada
El relato de Ana Laura Trias (de ANDE / Red Uruguay Emprendedor y GEIAL Montevideo) fue una de las puertas de entrada más potentes a la conversación. Reconstruyó dos décadas de ecosistema como si narrara la evolución de una banda.
Según contó, los inicios fueron como esas bandas de “punk del under”: mucha energía, pero poca estructura. Con el tiempo, la ciudad entendió que la colaboración necesitaba reglas, una profesionalización de la banda: un manual, un Comité Ejecutivo, mesas temáticas y espacios de intercambio real. La intervención de Ana Laura dejó claro que la profesionalización no elimina las tensiones, pero crea un suelo común donde todos pueden tocar sin pisarse. Hoy Montevideo es una banda que sabe cuándo improvisar y cuándo tocar de una manera más ordenada y organizada. Como cierre, Ana Laura dejó también una advertencia: cuando una institución quiere ser la voz cantante, aparece el egosistema y no el ecosistema.
– Rafaela: 20 años de ensayo compartido
Diego Peiretti (de Municipalidad de Rafaela / Rafaela Emprende y GEIAL Rafaela) sintetizó la realidad de Rafaela (Argentina) con una imagen precisa: “Hace 20 años, había muchos músicos tocando el mismo instrumento. Tuvimos que sentarnos y reordenar roles para formar una sola banda.” En este sentido, el “Rafaela Emprende”, un programa de apoyo a emprendedores en la ciudad impulsado por el Gobierno local hace 20 años permitió empezar a ordenarse y de manera natural “ir ordenando a los músicos y que cada uno aporte lo que mejor puede hacer”. Más adelante en la charla, Diego indicó “el ingrediente secreto” que hace que Rafaela funcione: las personas que trabajan en las organizaciones, generalmente en las segundas líneas. En la analogía de la banda, estas personas serían las que arman el escenario, conectan cables, sostienen la continuidad. “Sin ellos no hay recital, hacen que todo funcione, aunque casi nadie los vea.” De esta manera “construimos un poder de manera colectiva”.
Natalia Aniboli (de INTI / Rafaela Emprende y GEIAL Rafaela) sumó algo igual de valioso sobre el liderazgo de este ecosistema. “El municipio siempre tuvo un liderazgo abierto: pone el presupuesto, pero nos da voz. Esa combinación es rara y muy poderosa.” Finalmente, Rafaela mostró otro rasgo distintivo: la práctica sostenida de evaluación crítica, midiendo avances y tensiones a mitad y fin de cada ciclo. Una banda que no se escucha, desafina.
– Riobamba: una banda en formación busca integrantes
La intervención de Vicente Benítez (de Mesa de Emprendimiento/UNACH y GEIAL Riobamba) no ocultó sus desafíos: Riobamba no tiene aún una banda estable, ni reglas claras, ni un liderazgo sostenido. “En nuestro territorio cada institución toca sola, tratando de tocar mil instrumentos a la vez. Falta la banda.”
Según comenta Vicente, recién están “tomando audiciones”, viendo quién puede aportar desde los diferentes espacios, tratando de ver las posibilidades que tiene cada organización que está en Riobamba. Para él, todavía no existe ese concepto de trabajo conjunto y colaborativo.
En este contexto, la Universidad aparece como un actor protagónico, pero no liderando. Según comenta Vicente: “las universidades podremos actuar como guitarristas o bajistas, es decir, acoplar y apoyar el desarrollo de la banda como tal. El vocalista debería ser la Cámara de Comercio que marque ritmo y agrupe voluntades. Pero esa articulación aún no sucede. Tampoco se ha sumado el Gobierno Local de Riobamba quien debería llevar la batuta.
Aun así, según Vicente Riobamba tiene claridad sobre el sonido que busca: “Queremos ser rock clásico: un ritmo potente, que mueva y convoque.” Finalmente, Vicente también identificó un patrón recurrente en ecosistemas emergentes: “Cuando se va la persona que anima, la banda se desarma. Necesitamos institucionalizar, no depender de nombres propios.”
– Tijuana: el rock fronterizo que necesita un manager
La metáfora musical adquirió color propio cuando Ariosto Manrique (del Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana – CDT y GEIAL Tijuana) describió el ecosistema de Tijuana: “Somos rock fronterizo con influencias electrónicas: manufactura, tecnología, migración, creatividad… todo junto.”
Su cercanía con San Diego (California) es una oportunidad y una tensión: el “músico invitado” que deslumbra, pero que toca poco y no puede reemplazar al local. La gobernanza ahí implica gestionar esta asimetría y aprovechar las “influencias” del músico invitado. Ariosto también puso sobre la mesa un tema estructural: “Esto no es de instituciones, es de personas. Cuando alguien deja de cantar, la banda pierde fuerza.” Por eso, su apuesta concreta es profesionalizar el rol del manager del ecosistema: alguien que coordine, conecte y sostenga. “Estamos buscando a quien arme el ensayo, convoque músicos y dé continuidad. Sin eso, no hay banda que dure.”
Hilos comunes: lo que resonó en todas las bandas
De la conversación surgieron tres aprendizajes transversales:
- La confianza es el instrumento más difícil de afinar
Todas las ciudades coinciden en que la confianza se construye lentamente, se basa en repetición y coherencia. En especial, los ecosistemas con mayor experiencia y trayectoria han mencionado la importancia de establecer lazos confiables entre los distintos actores del ecosistema con la idea de que todos puedan, finalmente, “aparecer en la foto”.
- La gobernanza depende más de personas que de estructuras
Los documentos importan, pero lo que sostiene la articulación es el compromiso de quienes están “en la banda”. No es saludable para el funcionamiento del Ecosistema que el ejercicio de la articulación recaiga sobre una sola persona o Institución: En un ecosistema maduro, si el manager se cansa, la banda debe seguir tocando.
- La facilitación es la ingeniería invisible del ecosistema
“Sin plomos no hay show, sin managers no hay gira”. Todos lo saben, pocos lo dicen. La gobernanza real y la confianza se tejen en esas segundas líneas operativas que sostienen el día a día, no solo en la firma de convenios.
Lo que hace que una banda suene
Si algo dejó este Café es que ningún ecosistema avanza por tener más presupuesto o más instituciones, sino por algo más básico: lograr que las personas se escuchen, coordinen y sostengan un propósito común en el tiempo.
Como dijo Ana Laura Trias: “Una banda funciona cuando cada uno tiene su espacio y nadie intenta cantar por encima del otro.” Y como cerró Ariosto Manrique: “La banda puede tener talento, pero sin manager, sin ensayo y sin compromiso, no dura.”
Los ecosistemas latinoamericanos están aprendiendo —a su modo y a su tiempo— a tocar juntos. Y cuando eso sucede, incluso con tensiones, la música suena y se disfruta.
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