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Newsletter 80 - Agosto 2021

Biden refuerza su lucha contra los monopolios en el sector tecnológico

agosto 9, 2021

Hace algunas semanas, el diario de Buenos Aires “El Economista” publicó una columna con autoría del periodista Pablo Maas sobre las nuevas iniciativas de la administración demócrata para potenciar la competencia “contra el creciente poder de firmas como Amazon, Google, Apple y Facebook”. Acá, un resumen del texto.

El texto de Maas pone el foco narrativo en la aprobación del Senado de EE.UU. para el nombramiento de la joven abogada Lina Khan (32) como presidenta de la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés), el organismo de defensa de la competencia de la nación norteamericana.

Esta decisión de poner al frente de la FTC a “una dura crítica de las BigTech como nueva responsable de la lucha antimonopólica en la que está embarcada el Congreso de EE.UU., causó ondas expansivas que llegaron a Europa, que también está apuntando contra el creciente poder de firmas como Amazon, Google, Apple y Facebook”. 

Luego, el texto publicado en El Economista contrasta un artículo académico de Khan, de 2017, centrado en Amazon, donde la autora responde a otro texto de 1978 del ex procurador general de EE.UU., Robert Bork, respuesta que hizo saltar a la fama a la joven abogada. Porque aquel artículo de los años 70, explica Maas, ”en los últimos 40 años se transformó en los hechos en la doctrina aceptada en los tribunales que dirimen cuestiones de competencia. Profesor de la Universidad de Yale, el libro de Bork se escribió bajo la influencia de las ideas de economistas de la Universidad de Chicago, principalmente Aaron Director, cuñado de Milton Friedman”.  

Y sigue Maas: “Para Bork, lo único que tenía que tener en mente el juez para decidir en casos de defensa de la competencia era el ‘bienestar del consumidor’. Solo había que intervenir si una empresa podía subir sus precios sin competencia y por lo tanto perjudicar al consumidor. Una idea sencilla pero ponderosa”.

Luego, el artículo de El Economista pone el foco en algo diferente: “Hasta que llegó el ensayo de Khan. En el caso de Amazon, los precios son más bajos que los de la competencia. Y en cuanto a los servicios de Google y Facebook, directamente son gratis. Según la doctrina tradicional, no puede haber monopolio allí. Pero hay un detalle: esa regla es válida para la economía tradicional de cemento y ladrillos. Pero en la economía digital, el ganador se lleva todo (o casi) y dominan los efectos de red que provocan irremediablemente una mayor concentración económica”.

Así, explica Maas, “Khan saca del centro de la escena competitiva al consumidor e incorpora a otros sectores, como los trabajadores y las empresas. Si un anunciante está descontento con los precios de la publicidad de Facebook o Google, le será difícil encontrar un competidor que le preste un servicio comparable. Según Khan, la doctrina actual subestima el riesgo de los precios predatorios que suelen practicar los gigantes de Internet”. 

A continuación, aparece el caso de Quidsi, citado por Khan: se trata de “una firma de comercio electrónico que vendía productos para bebés en el sitio diapers.com, que en 2008 recibió, pero rechazó, una oferta de compra por parte de Amazon. En los dos años siguientes, Amazon compitió ofreciendo precios 30% menores que diapers.com y terminó eliminando a su competencia”.

Enseguida aparece la “carne económica” del artículo de Maas, que explica la racionalidad de una aparente locura: “En el mundo analógico, los precios predatorios son una conducta irracional porque las pérdidas no se pueden recuperar, diría la teoría tradicional. Pero la economía de las plataformas, observa Khan, crea incentivos para que una empresa busque crecer en participación de mercado en lugar de ganar dinero, una estrategia que además es recompensada por los inversores y los capitalistas de riesgo (‘si estás ganando dinero es porque estás haciendo las cosas mal’, se decía). En estas condiciones, las políticas de precios predatorios se vuelven altamente racionales”. 

Y se suma el agravante del factor infraestructura, dice Maas citando a Khan del siguiente modo: “Pero, además, las plataformas de Internet sirven como intermediarios críticos que controlan la infraestructura de la que dependen sus rivales. Ese rol dual, dice Khan en su artículo, ‘le permite a una plataforma explotar información recogida sobre otras empresas y utilizar sus servicios para socavarlas como competidoras’”. 

Y luego se agregan las posibles soluciones, según la flamante titular de la FTC: “La solución para estas estructuras de mercado tan poco competitivas como la de Amazon, dice Khan, puede tomar dos formas. Una consiste en restaurar los principios originarios de la legislación antimonopólica y prohibir la integración vertical y los precios predatorios. La otra, en aceptar que las plataformas online dominantes constituyen monopolios u oligopolios naturales y por lo tanto someterlos a un régimen de servicio público, lo que permite mantener los beneficios de la escala al tiempo que limita la capacidad de las plataformas de abusar del poder que otorga”. 

El final del artículo es fuertemente político, porque pone en evidencia las fuerzas desatadas. Vale la pena citarlo intacto:

“En cualquier caso, la guerra contra los gigantes de Internet está lanzada. Y ahora tiene a una nueva impulsora al frente de la agencia regulatoria. Según William Kovacic, un expresidente de la FTC, el nombramiento de Khan hará que el organismo acelere fuertemente su marcha. ‘Quiere subirse a un auto que ella piensa que estaba andando a 10 km por hora y llevarlo a 250 km’, le confió al Washington Post, un diario que es propiedad personal de Jeff Bezos, el dueño de Amazon.”

Para acceder a la nota completa de Pablo Maas en El Economista, el link es: https://eleconomista.com.ar/2021-06-lina-kahn-monopolio-bigtech/ 

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