Representantes de Loja, Medellín, Santo Domingo, San Pablo y Valparaíso se reunieron en una nueva edición del Café entre Ecosistemas organizado por GEIAL. Durante el encuentro abordaron una inquietud compartida por toda la región: ¿por qué a los ecosistemas latinoamericanos aún les cuesta convertir sus favorables condiciones de entrada (inputs) en una masa crítica de startups dinámicas (outputs)?
En los últimos años, los ecosistemas de emprendimiento e innovación de América Latina han experimentado importantes avances. El surgimiento de nuevos actores y la evolución de los ya existentes como aceleradoras, incubadoras y otras instituciones de apoyo, la instalación de parques tecnológicos, formulación y promoción de leyes que motivan la creación de startups y la generación de marcos de articulación entre el sector público y privado. Sin embargo, cuando se analizan los datos del desempeño, la brecha entre las condiciones de partida (inputs) y el flujo de empresas dinámicas efectivamente generadas (outputs) sigue siendo uno de los principales desafíos para funcionarios de gobiernos y desarrolladores de ecosistemas.
Este Café entre ecosistemas fue protagonizado por diferentes líderes regionales quienes compartieron sus experiencias y abordaron esta encrucijada: Marcos Vega (de Prendho y de GEIAL Loja), Andrés Calle (de Ruta N y de GEIAL Medellín), Amín Arias Garabito (del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes y de GEIAL Santo Domingo), Bruno Rondani (de 100 Open Startups y de GEIAL San Pablo) y Walter Rosenthal Navarro (de Quintil Valley, Eiva y de GEIAL Valparaíso).
El punto de partida fue directo: ¿Cómo ven hoy a sus ecosistemas desde la perspectiva de los resultados obtenidos? ¿Se están generando las empresas que buscamos, tanto en cantidad como en perfil?
Marcos Vega (de Prendho y de GEIAL Loja) ilustró esta brecha con las cifras del último reporte de GEIAL y una metáfora elocuente. En la medición del reporte GEIAL, Loja obtuvo entre 56 y 57 puntos sobre 100 en sus condiciones sistémicas (inputs), pero apenas 19 en la dinámica emprendedora (outputs):
“Eso significa que estamos aprovechando nuestras capacidades apenas en una tercera parte. Es un campanazo que nos está diciendo que probablemente en cuanto al perfil no estemos tan mal, pero sí en cantidad… Es como tener un Rolls-Royce parqueado en el garaje de tu casa y ni siquiera sacarlo para los fines de semana”, afirmó Vega.
Desde la República Dominicana, Amín Arias Garabito (del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes y de GEIAL Santo Domingo) coincidió en que el ecosistema de Santo Domingo —que se ubica en la media regional de 55 puntos— se encuentra en crecimiento, pero enfrenta el desafío de acelerar el paso:
“No se trata solamente de crear más emprendimientos, sino de lograr una mayor proporción de ellos en la entrega de un crecimiento potencial que incluya generación de empleo y mayor innovación… Todavía existe una brecha de esas capacidades; no se están generando las empresas dinámicas en la cantidad que nos gustaría”, señaló Arias Garabito.
Si en algunos ecosistemas la preocupación prioritaria pasa por aumentar el volumen de empresas dinámicas, en polos más desarrollados como Medellín o San Pablo el debate ha evolucionado hacia la sofisticación y la calidad de las soluciones.
Desde Medellín, Andrés Calle (de Ruta N y de GEIAL Medellín) remarcó que:
“El reto que nosotros tenemos hoy es lograr un modelo de sofisticación de esa oferta. Muchas startups se están creando para soluciones muy locales y creo que es el momento de evolucionar hacia el plano internacional… El desafío es convertir tecnologías experimentales en verdaderas ventajas competitivas sostenibles en el tiempo”, haciendo hincapié en la necesidad de afinar el product-market fit y explorar modelos de monetización más complejos en la era de la inteligencia artificial.
Desde San Pablo, referente indiscutido en los rankings de outputs de GEIAL, Bruno Rondani (de 100 Open Startups y de GEIAL San Pablo) describió un cambio de época. Tras años de “batalla de marketing” centrada en saber cuál es la cantidad de startups en el país, el ecosistema brasileño viró hacia la cualificación y consolidación:
“Hoy día en nuestra plataforma el número viene bajando, pero el promedio de ventas y el tamaño de las startups va subiendo. Hay menos cantidad pero más tamaño… Tras la crisis del Venture Capital posterior a la pandemia, el mercado se reorganizó y hoy se discute la calidad”, explicó Rondani.
Al indagar sobre los factores concretos que frenan la conversión de inputs en outputs, los participantes identificaron barreras operativas, culturales y de políticas públicas que se repiten con matices a lo largo de la geografía latinoamericana.
Marcos Vega (de Prendho y de GEIAL Loja) enfatizó que las universidades cuentan con talento capacitado para crear innovación disruptiva a partir de la ciencia, pero sufren la falta de competencias de negocio en los equipos fundadores:
“Necesitamos trabajar mucho las habilidades blandas. Estamos lejos de alcanzar ese tipo de emprendedor que sea no solo un buen científico, sino además una persona o equipo de negocios. Sacamos emprendimientos con un TRL (Nivel de Madurez Tecnológica) bajo y nos damos cuenta al final. Se requiere un TRL alto para garantizar que la tecnología se reproduzca y se pueda transferir o generar estrategias de salida”, advirtió el director de prendho.
Andrés Calle (de Ruta N y de GEIAL Medellín) identificó que la principal fuga de potencial se produce en el salto entre la investigación teórica o de laboratorio y la comercialización en el mercado:
“La brecha está en ese modelo de transferencia desde los primeros pilotos hacia el modelo comercial. En Colombia hay una ley de Spin-off, pero a mi modo de ver todavía le falta permitir arriesgar un poco más a las universidades para que de verdad estas soluciones puedan ser transferidas”, apuntó el representante de Ruta N y GEIAL Medellín.
Walter Rosenthal (de Quintil Valley, Eiva y de GEIAL Valparaíso) destacó que el ecosistema no puede depender únicamente del financiamiento público o la voluntad de los emprendedores, sino que requiere una transformación profunda en el sector privado tradicional:
“Una de las brechas importantes tiene que ver con la cultura de la innovación instalada en las empresas medianas y grandes. Deben acelerar su mirada hacia la innovación como fuente de ventaja competitiva y sostenibilidad. En la medida que eso ocurra, los emprendedores verán espacios de oportunidad con corporaciones dispuestas a trabajar, con presupuesto y equipos preparados”, argumentó el fundador de Quintil Valley.
Asimismo, agregó que desde EIVA se consolidó un foco estratégico denominado Plan Blue, que permite al ecosistema guiar sus acciones hacia la integración del desarrollo de conocimiento, emprendimiento y actividad empresarial alrededor de la logística y los alimentos del borde costero.
Bruno Rondani (de 100 Open Startups y de GEIAL San Pablo) resaltó cómo la educación superior tradicional en administración está siendo interpelada por nuevos actores enfocados exclusivamente en la práctica emprendedora. Mencionó como caso disruptivo a la Link School of Business de San Pablo, una iniciativa que ya cuenta con 1.000 alumnos —en su mayoría hijos de empresarios— y que recientemente abrió una sede en Miami:
“Esto sirve de provocación a las escuelas más tradicionales. Muchas instituciones que no tenían administración con visión de emprendimiento están poniendo ahora esfuerzos más estructurantes para formar emprendedores dentro del currículum y no solo como un club o incubadora marginal”, comentó Rondani.
Frente a este escenario, los ecosistemas representados no se han quedado de brazos cruzados. Durante el diálogo se compartieron programas e instrumentos concretos que se están ejecutando para destrabar los outputs:
Loja (Ecuador): Lanzamiento de una plataforma de evaluación temprana de TRL para guiar a las startups desde sus primeras etapas. Además, se trabaja con la Alcaldía local en la unificación y modernización de cuatro ordenanzas municipales en un único marco normativo que contemple incentivos operativos y fiscales para empresas dinámicas.
Medellín (Colombia): Puesta en marcha del proyecto Futumed, iniciativa impulsada por Ruta N que cuenta con cerca de 1,5 millones de dólares para acompañar proyectos tecnológicos de alta complejidad en sectores como salud, movilidad y seguridad. Funciona mediante un living lab en una Zona de Tratamiento Especial para validar soluciones y escalarlas internacionalmente.
Santo Domingo (República Dominicana): Desarrollo y estructuración final del Fondo CONFÍE (en el marco de la Ley 688-16 de Emprendimiento), un instrumento financiero gestionado desde el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes orientado a proveer capital semilla y aceleración a emprendimientos con alto potencial de crecimiento.
Valparaíso (Chile): Implementación del Plan Blue desde la gobernanza Eiva, un enfoque estratégico centrado en la economía del océano, logística portuaria y terrestre, minería y agroindustria sustentable. Incluye hackathons especializadas y articulación con institutos de investigación naval para validar tecnologías en el territorio.
San Pablo (Brasil): Análisis y codificación de más de 2.000 casos de interacción entre startups y corporaciones (a través de 100 Open Startups y un equipo de 30 investigadores) para diseñar metodologías de formación y transferencia aplicables a redes de escuelas de negocios y ecosistemas aliados.
El intercambio en el Café entre Ecosistemas dejó en claro que la región ha superado la etapa inicial de sensibilización y creación de estructuras básicas. El reto actual no pasa únicamente por “sumar más actores”, sino por articularlos con un sentido estratégico de impacto, escala y mercado.
La transformación de inputs en outputs no ocurrirá por arte de magia ni por el mero paso del tiempo: requiere decisiones de diseño institucional y una firme vocación de conectar el talento latinoamericano con los desafíos reales del mercado global.
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