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Las universidades como conectores de los ecosistemas: Tres propuestas innovadoras finalistas del Premio ST-Prodem

septiembre 2, 2026

Durante el pasado 15 ST-Prodem en República Dominicana se entregaron los Premios ST-Prodem. Compartimos en esta nota las propuestas innovadoras que resultaron finalistas donde surge como denominador común el rol clave de las Universidades conectando actores en los ecosistemas.

En el marco del 15° Seminario-Taller PRODEM (ST PRODEM), se realizó la presentación de las experiencias finalistas del Premio ST Prodem. A través de las categorías de Experiencias Aleccionadoras, Propuestas Innovadoras e Investigaciones Recientes, el galardón busca recuperar lecciones prácticas y reflexiones sistémicas para la comunidad regional de gestores, académicos y hacedores de política. En el número anterior de Dinámica Emprendedora presentamos la propuesta que resultó ganadora. Es turno ahora de compartir las otras experiencias finalistas presentadas por José Alonso (Universidad Católica del Uruguay), Priska Reyes (Universidad Federico Henríquez y Carvajal de República Dominicana) y Enrique Quispe Peña (Universidad Católica del Perú – UCA Lima)

ValidaLab: Un laboratorio de validación con inserción curricular (Universidad Católica del Uruguay)

La Universidad Católica del Uruguay (UCU) cuenta con una currícula promedio de 2.000 estudiantes anuales de los cuales surgen entre 200 y 250 equipos emprendedores que presentan sus propuestas en el Centro ITHAKA (Centro de innovación, emprendimiento e incubadora universitaria).

Sin embargo, históricamente sólo cerca del 8% de esos equipos lograba cumplir con las condiciones requeridas para su postulación a los subsidios de capital semilla entregados por la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE). Esta situación afectaba de manera particular a jóvenes de entre 18 y 20 años con proyectos “verdes” e incipientes , potentes en su visión de impacto y con una “energía emprendedora fuerte”, pero que carecían del nivel de prueba y tracción necesario para acceder a los instrumentos públicos tradicionales.

Frente a este escenario, el Centro ITHAKA estructuró la iniciativa ValidaLab. La propuesta se orientó en testear y validar los proyectos estudiantiles en el mercado antes de su escalamiento. El proceso de implementación contempló las siguientes etapas:

2024 (Testeo y validación): Con el respaldo de ANDE, se desarrolló un prototipo para analizar el sentido desarrollar formación en validación de ideas de negocio “sin ningún tipo de mérito curricular, es decir no se ofrecía un crédito académico ni estaba reservado a la comunidad de la UCU”. Se creó el laboratorio ValidaLab, y demostró ser eficiente en cuanto al acompañamiento en la evaluación y validación de los proyectos propuestos.

2025 (Internalización): Dado el éxito de esta iniciativa, en este año se buscó consolidar la actividad de ValidaLab dentro de la dinámica institucional de la Universidad, es decir, se continuó con el acompañamiento en la etapa de validación de los proyectos que presentan los estudiantes a través de sus equipos emprendedores en las diferentes ediciones del programa.

2026 (Sistematización y escala): Para lograr la continuidad a largo plazo de esta iniciativa de ValidaLab, se llevó la propuesta al decano de la universidad de crear una materia electiva para los estudiantes de cualquier carrera llamada “Apoyo a emprendimientos” que posee una característica innovadora dentro del ámbito académico, esto es, permite a los equipos emprendedores elegir el momento de inicio del cursado y adaptar su duración en función de las necesidades concretas del emprendimiento con el objetivo de mantener firme el entusiasmo emprendedor de los estudiantes. La adaptación de los tiempos académicos a los ritmos de desarrollo del proyecto resulta condición necesaria para evitar el abandono de las iniciativas por exigencias curriculares rígidas.

A través de este esquema, se apoyaron más de 20 proyectos presentados por estudiantes en fase temprana, ofreciendo soluciones hiper concretas en áreas como diseño gráfico, ingeniería en alimentos y comunicación audiovisual, entre otras. La intervención universitaria en las etapas iniciales de validación permiten disminuir la incertidumbre del mercado, facilitando la atracción de capital privado y complementando los recursos públicos de fomento.

UFHEC CONECTA y la articulación frente a la dispersión (Universidad Federico Henríquez y Carvajal, República Dominicana)

En República Dominicana, el ecosistema de apoyo al emprendimiento muestra una dispersión de programas que actuaban de forma aislada, superposición de contenidos, falta de sinergia entre instituciones y una débil continuidad en el acompañamiento a los emprendedores. Esta desconexión impedía consolidar un flujo sostenido de proyectos de valor agregado.

Para hacer frente a la fragmentación, Priska Reyes, en representación de la Universidad Federico Henríquez y Carvajal (UFHEC), presentó la propuesta innovadora “UFHEC CONECTA: De Programas dispersos a Ecosistemas conectados”. El objetivo del programa consiste en posicionar a la universidad, que cuenta con 7 campus -Metropolitana, Santo Domingo Oeste, La Romana, Baní, Moca, las Américas y Las Matas San Juan- como un nodo de articulación que logre vincular a los actores del ecosistema y ofrecer itinerarios de apoyo continuos para los emprendedores. Para ello, la Vicerrectoría delega la responsabilidad a Priska de realizar un relevamiento y diagnóstico para que la institución iniciara las actividades vinculadas a emprendimientos y fortaleciera el enfoque de vinculación universidad-empresa que se caracterizaba por la “desconexión entre los actores, la duplicidad de esfuerzos y la falta de sentido de pertenencia a la comunidad en los procesos de apoyo”.

El modelo propuesto opera sobre tres líneas de trabajo, el objetivo en una primera instancia es activar la conexión de los actores dentro del propio ecosistema universitario, para luego profundizar los esfuerzos en la conexión entre la academia, el estado, la sociedad y las empresas. Este proceso se pretende llevar a cabo a través del talento, no sólo de los emprendedores sino también de los colaboradores que forman parte de la academia (docentes, administrativos, etc), como eje de conexión transversal:

Activación de la comunidad universitaria: Para lograr este primer objetivo, se comenzó con la realización de los primeros bootcamps y se puso a disposición diferentes talleres y charlas inspiradoras adaptadas a las necesidades específicas de los campus regionales y de los emprendedores que se acercan a la comunidad universitaria, ofreciendo además actividades de movilización e identificación de talento emprendedor.

Consolidación de redes y seguimiento: Con el fin de crear una comunidad emprendedora, se generaron bases de datos compartidas, espacios de conexión y colaboración y un esquema de acompañamiento a largo plazo para evitar la interrupción de los procesos.

Alianzas estratégicas con el entorno: En esta última etapa del proceso de constitución de este programa se busca lograr una articulación con entidades públicas y empresas privadas, integrando los emprendimientos a las agendas y plataformas nacionales de desarrollo.

Como señaló Priska Reyes, la experiencia busca posicionarse como un conector capaz de evitar la duplicidad de agendas y lograr un impacto sostenible a partir de la colaboración.

En este sentido, la universidad puede cumplir una función crítica como mediadora neutral, conectando iniciativas que se encuentran dispersas en el ecosistema universitario, procurando la efectividad del apoyo institucional no sólo en el acompañamiento del conjunto de las actividades aisladas sino también en la generación de una estructura que facilite el desarrollo del camino emprendedor desde la sensibilización inicial hasta la consolidación comercial. 

Sistemas de innovación local y respuestas a las demandas del territorio (Universidad Católica del Perú)

La articulación entre los gobiernos locales y el sistema universitario constituye un reto recurrente en el desarrollo regional. Con el propósito de generar un esquema de trabajo conjunto entre municipios, empresas y la universidad, el equipo de la PUCP estructuró una metodología participativa para identificar problemas empresariales en el territorio y canalizarlos a través de las capacidades académicas de la universidad.

El esquema de trabajo se organizó en los siguientes niveles:

Identificación de desafíos territoriales: Este proceso de identificación de desafíos de las empresas locales se llevaba a cabo en las reuniones mensuales, donde además se comenzaba a instaurar una gobernanza. Sin embargo, notaron que la mayoría de las empresas que asistían a ese espacio de intercambio y conexión, no lograban identificar sus desafíos reales.

Canalización en la estructura universitaria: En respuesta a esa necesidad del sector productivo de identificar sus verdaderos desafíos, comenzaron a ofrecer diferentes espacios de formación donde los emprendedores pudieran trabajarlos e identificarlos con mayor detenimiento. En este sentido, los problemas de baja complejidad se abordan mediante trabajos prácticos dentro de cursos de pregrado. Por otra parte, las demandas que requieren desarrollos técnicos de mayor aliento se derivan a tesis y proyectos de I+D dentro de la Universidad. Asimismo, como resultado de estos proyectos, se generan servicios de consultoría y asistencia técnica orientados a las empresas del territorio. Definir la intervención a partir de problemas concretos para los productores locales facilita la alineación de intereses entre municipios, empresas y universidades.

Evolución a la Gobernanza Territorial: Para dotar de sostenibilidad a las intervenciones, el equipo diseñó un Canvas de Gobernanza para la planificación por etapas en respuesta a las necesidades de diferentes actores del ecosistema que expresaron el interés de trabajar en conjunto con actores de otros territorios. Este instrumento permitió definir áreas prioritarias de desarrollo, el objetivo principal es que en un principio puedan identificar el territorio donde desean desarrollar su actividad, seleccionar las empresas, al municipio, a las organizaciones civiles con las cuales pretenden vincular: en la región de Lambayeque se trabajó sobre las cadenas del algodón nativo, la miel de abeja y el ecoturismo, mientras que en otros territorios la metodología se aplicó a los sectores del café y el cacao, fomentando la diversificación productiva regional. La utilización de herramientas como el Canvas de Gobernanza permite ordenar las relaciones entre los actores e institucionalizar procesos de desarrollo territorial replicables en distintas cadenas de valor.

En conjunto, las tres experiencias finalistas sugieren que potenciar el ecosistema de emprendimiento e innovación en la región requiere afinar los mecanismos de coordinación entre instituciones, adaptar los formatos universitarios a la dinámica del mercado y consolidar metodologías de trabajo colaborativo que transformen el conocimiento académico en desarrollo territorial sustentable.

Para más información sobre la propuesta ganadora del 15 ST Prodem ingresé aquí

Para ver el video completo de las presentaciones acceda aquí

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