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Emprendimiento Femenino en América Latina: crear no es lo mismo que crecer

septiembre 2, 2026

Referentes de cinco ecosistemas latinoamericanos de GEIAL coinciden en que el reto ya no es incorporar más mujeres al emprendimiento, sino generar las condiciones para que puedan innovar, escalar y liderar empresas de alto impacto. El primer Café entre Ecosistemas GEIAL 2026 permitió identificar avances y barreras que aún limitan el desarrollo del emprendimiento femenino dinámico.

El primer Café entre Ecosistemas de GEIAL de este año reunió a protagonistas de los ecosistemas de Cali, Querétaro, Tijuana, Villa María y Santiago para dialogar sobre el emprendimiento femenino. La idea central que se transmitió durante la charla fue que si bien la visibilidad del emprendimiento femenino creció de manera importante en América Latina, las brechas de impacto y escalamiento permanecen casi intactas.

Hasta el presente, los esfuerzos en la materia se centraron en que más mujeres puedan ver al emprendimiento como una opción de carrera y  tuvieran un primer acceso a los apoyos y programas de formación; hoy, la pregunta que guía la agenda regional es mucho más exigente: ¿Cómo lograr que esas mismas mujeres lideren proyectos innovadores, accedan a redes de alto valor y transformen sus iniciativas en empresas dinámicas y escalables?.

Institucionalidad y superación de la economía de subsistencia

María Guadalupe Gallardo Serrano (del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y GEIAL Querétaro) comenzó reconociendo los logros alcanzados en su ecosistema donde la colaboración entre el sector público, privado y académico ha creado una red de contención robusta e instrumentos concretos para apoyar el inicio de la trayectoria emprendedora, como la Secretaría de la Mujer y la Universidad de las Mujeres.

Sin embargo, también dejó una señal de alerta. A pesar de haber atendido a miles de mujeres, la mayoría de las capacitaciones siguen orientadas a actividades tradicionales de baja escala. En este sentido, fue contundente al señalar que el ecosistema debe prepararse para el siguiente nivel:

“Hemos logrado una sinergia muy eficiente entre las diferentes entidades y organismos públicos y privados relacionados con el desarrollo del emprendimiento… Ya tenemos los programas, los procesos y los instrumentos necesarios para que las mujeres comiencen a emprender. El siguiente paso es hacer crecer esos emprendimientos”.

Esta “evolución” implica también una transición crítica: el apoyo a la mujer no puede ser un esfuerzo pasajero. Anabella Selay (del Municipio de Villa María y de GEIAL Villa María) destacó en este sentido la aprobación de una ordenanza local como un hito que permitió blindar estas políticas de los vaivenes políticos.

“La idea es que no sea una política de una gestión, sino que continúe… Eso marca un camino de profesionalización y evolución del emprendimiento, más allá de la economía de subsistencia”.

El sentido de esta institucionalización es permitir que las mujeres pasen del autoempleo a la profesionalización. Selay explicó que el ecosistema de Villa María busca acompañar un recorrido que muchas veces nace en la necesidad económica, pero que tiene el potencial de transformarse en una empresa competitiva.

Por su parte, Sandra Díaz (Consultora Independiente y GEIAL  Santiago) aportó una perspectiva sobre la maduración institucional. Destacó que en Chile desde hace unos 16 años continuos perduran políticas públicas bajo enfoque de género, y que son transversales en instituciones como CORFO y ANID. Esta inclusión no es opcional, por el contrario se premia en las convocatorias públicas de proyectos.

Por otro lado, Díaz agregó que la etapa del emprendimiento de subsistencia ya está superada hace más de una década. Sin embargo, advirtió que aún existen barreras culturales y una marcada brecha generacional: se observa que las generaciones más jóvenes tienden a tener una mentalidad más abierta frente al feminismo y al liderazgo equitativo en comparación con los mayores de 45 años en la región.

Representatividad, liderazgo y “confianza de espejo”

La distinción entre subsistencia y profesionalización es central en el debate regional. América Latina tiene una vasta experiencia en microemprendimientos femeninos, pero sigue fallando en la creación de condiciones para que esas mujeres accedan a sectores intensivos en conocimiento e innovación.

Ana Carolina Martínez (de la Universidad Icesi y GEIAL Cali) señaló que, a pesar de contar con instituciones históricas como la Fundación WWB Colombia y la Fundación Carvajal, los volúmenes en el sector dinámico siguen siendo preocupantes. Solo el 25% de las startups en Cali cuentan con mujeres fundadoras, y en muchas de ellas, las mujeres tienen una participación mínima en los niveles de liderazgo. Martínez enfatizó que el programa WeXchange, creado por el BID Lab con el propósito de impulsar a las mujeres emprendedoras a participar de áreas tecnológicas, fue un hito para visibilizar el potencial oculto, pero que la verdadera transformación ocurre cuando la cara del liderazgo cambia:

“En las organizaciones de apoyo hay muchas mujeres en posiciones de liderazgo. Eso ha ayudado a mostrar que el emprendimiento tiene más caras y no únicamente la masculina”.

Sin embargo, advierte que, si bien existen organizaciones de apoyo e inversión formándose en el “lente de género” la adopción de estos enfoques es bastante lenta. Un gran obstáculo es que las personas que reciben estas formaciones suelen pertenecer a mandos medios y no a la alta dirección, lo que provoca que el aprendizaje no permee estratégicamente en toda la organización y se limite a crear “programas nicho” en lugar de cambiar la cultura institucional.

Isabel Hernández (de la Cámara de Comercio de Cali y de GEIAL Cali), reforzó esta idea, señalando que ver a una mujer en la máxima dirección de una cámara empresarial o liderando una startup genera una “confianza de espejo”. Hernández fue honesta al reconocer que, aunque han avanzado, la perspectiva de género todavía no es transversal a toda la estrategia institucional:

“Hay esfuerzos puntuales, pero la perspectiva de género todavía no está completamente transversalizada. Hemos evolucionado bastante, aunque aún queda un camino por recorrer”.

Araceli Luna (del Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana y GEIAL Tijuana) muestra otra cara del emprendimiento femenino en su ecosistema. En una ciudad fronteriza como Tijuana, el emprendimiento está intrínsecamente ligado a la movilidad humana y la migración:

“Muchas mujeres llegan con sus familias y deben comenzar de nuevo. En numerosos casos terminan emprendiendo en lugar de incorporarse a un trabajo fijo”.

En este sentido, Tijuana ha optado por un enfoque de reconocimiento público, utilizando podcasts y medios de comunicación para posicionar a las directoras y presidentas actuales como referentes para estas nuevas emprendedoras, independientemente de su origen.

 Cuidado, salud mental y el riesgo de backlash

El punto más profundo del Café fue el análisis de las “reglas no escritas” que condicionan el éxito femenino. Las participantes coincidieron en que no basta con abrir convocatorias; hay que revisar las estructuras de cuidado que impiden a las mujeres participar en igualdad de condiciones.

Se debe mencionar que, cuando los emprendimientos impulsados por mujeres logran crecer y asegurar la subsistencia familiar, muchas veces interviene el hombre para convertirse en el “vendedor o la cara visible” del negocio. Anabella Selay (del Municipio de Villa María, GEIAL Villa María) explicó que las mujeres suelen ceder estos roles, que implican viajes y desarrollo de vínculos, debido a que deben equilibrar las responsabilidades de cuidado y cuestiones personales.

María Guadalupe Gallardo Serrano (del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y GEIAL Querétaro) puso un ejemplo cotidiano pero devastador sobre la internacionalización: “Muy fácilmente un hombre puede irse uno o dos meses a participar de un programa de aceleración en otro país. Para una mujer, eso muchas veces significa dejar a los hijos, la pareja, los padres y toda la organización familiar”.

Incluso en el ámbito de las startups tecnológicas, donde se asume una mayor flexibilidad, las cargas de cuidado obligaron a cambiar los horarios de los programas en Cali. Ana Carolina Martínez (de Universidad Icesi y GEIAL Cali) también introdujo un tema tabú en los círculos de negocios: el costo en la salud mental de las emprendedoras que intentan cumplir con todas las expectativas sociales y empresariales:

“A veces acompañamos el emprendimiento, pero hay elementos de la vida que forman parte de ese proceso. Muchas mujeres llegan agotadas por los ritmos y con problemas importantes de salud mental”.

A este análisis de cargas preexistentes, Sandra Díaz (Consultora Independiente y de GEIAL  Santiago) sumó la llamada de atención sobre el fenómeno del backlash o reacción conservadora. Advirtió que la rápida impregnación de la agenda de género y las posturas explícitamente feministas de ciertas gestiones de gobierno han provocado un repliegue en sectores tradicionales que buscan retroceder en derechos sociales, argumentando un descontento frente a cambios que percibieron como acelerados o extremos.

Sectores intensivos en conocimiento: la oportunidad de las EBCT y la ciencia

El financiamiento y las redes estratégicas se identificaron como las dos puertas más difíciles de abrir para una mujer. Las redes de proveedores, inversionistas y alianzas de alto nivel suelen ser “clubes de hombres” con códigos y horarios que excluyen a las mujeres.

Isabel Hernández (de la Cámara de Comercio de Cali y GEIAL Cali) explicó que a las mujeres les cuesta más acceder a estos vínculos estratégicos que impulsan el negocio. La solución propuesta en Cali no fue sólo crear “redes de mujeres”, sino cambiar la composición de quienes toman las decisiones de inversión. La formación de mujeres inversionistas es vista como un cambio de paradigma: “Tener mujeres inversionistas en el escenario del emprendimiento dinámico puede ayudar a potenciar la confianza en el avance y el escalamiento de estos proyectos”.

Frente al predominio masculino en el capital de riesgo tradicional, Sandra Díaz (Consultora Independiente y de GEIAL  Santiago) identificó una gran oportunidad en las Empresas de Base Científico-Tecnológica (EBCT), la biotecnología y las iniciativas Deep Tech. Explicó que este es un terreno fértil para las mujeres, respaldado por una sólida base de científicas en la región. 

Díaz subrayó el impacto transformador de políticas universitarias como InES de Género en Chile, que exigen cambios institucionales reales (métricas de paridad, reestructuración orgánica y políticas de equidad sin “maquillaje”). Estas medidas aseguran que la perspectiva de género transforme la academia y cree las condiciones para que más científicas lideren startups tecnológicas e innovaciones de alto impacto en el futuro cercano.

Conclusión y articulación regional

El cierre del encuentro dejó una visión clara de futuro: el próximo salto de América Latina es la articulación regional. Dado que los grupos de emprendedoras dinámicas en ciudades individuales suelen ser pequeños, unirse como región permitiría crear programas de aceleración e inversión con la masa crítica necesaria para competir globalmente.

Isabel Hernández (Cámara de Comercio de Cali y GEIAL Cali) sintetizó la ambición colectiva: “No se trata solamente de que más mujeres emprendan, sino de que puedan innovar y hacer negocios grandes en el mundo”.

Finalmente, el Café dejó lecciones sobre la necesidad de que el emprendimiento femenino deje de ser una “agenda de nicho”. El objetivo final es construir ecosistemas donde la distinción por género sea innecesaria porque las condiciones de partida y de recorrido sean verdaderamente equitativas. El aprendizaje colectivo de este encuentro es que la igualdad no se alcanza abriendo la puerta, sino asegurando que el camino después de cruzarla sea transitable para todas.

Si desea ver el video completo del café, ingrese aquí.

 

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