Las experiencias de Valparaíso y Loja, finalistas del 14° ST-Prodem, muestran cómo el trabajo de articulación puede transformar talento local e incentivos fiscales subutilizados en oportunidades concretas para el desarrollo del ecosistema.
Durante el 14° ST-Prodem celebrado en Concepción (Chile), el espacio dedicado a las “Experiencias Aleccionadoras” permitió conocer iniciativas que, más allá del éxito final, ofrecen aprendizajes valiosos sobre el “cómo” se construye el ecosistema. La primera iniciativa finalista es “Protagonistas del Futuro”, proyecto presentado por EIVA (Ecosistema de Emprendimiento e Innovación de Valparaíso, Chile) y la segunda, que está vinculada con el apoyo a emprendimientos de la industria cultural, fue presentada por la incubadora Prendho/UTPL (Incubadora de empresas de Loja, Ecuador). Ambas propuestas mostraron que tanto la retención de talento como el financiamiento de sectores no tradicionales requieren agudizar el ingenio para aprovechar recursos ociosos en el ecosistema y estrategias de articulación que superen las recetas convencionales.
Valparaíso: cambiar el foco para retener talento. De la visibilidad a la conexión comercial de “campeones emprendedores”
Desde la región de Valparaíso (Chile), Jaime González, Director Ejecutivo de EIVA, presentó la iniciativa “Protagonistas del Futuro”. La propuesta consistió en un programa de identificación y promoción de “campeones emprendedores” a partir de la colaboración de diversos actores del ecosistema (universidades, empresas privadas, instituciones públicas y organizaciones de apoyo) buscando “fortalecer la conexión entre el talento local y los principales agentes económicos” y así mostrar que en la región existen oportunidades reales para “crecer, consolidar su negocio y generar impacto social y económico”. El problema que enfrentaban era cómo retener el talento que se genera desde la importante base universitaria que tienen en el ecosistema. La idea fue cambiar la narrativa del territorio y dejar de hablar solo de los que se van y empezar a mostrar a los “que se quedan y lo logran”.
El programa “Protagonistas del futuro” se organiza en torno a tres pilares. Primero, darles visibilidad y posicionamiento mediático a los emprendimientos locales a través de los aliados de EIVA, en segundo lugar, vincularlos con demandas y oportunidades de comercialización en el ecosistema y tercero, acompañarlos para fortalecer sus ventas, su estrategia y su gestión del crecimiento. La premisa fue que la visibilidad, por sí sola, es insuficiente. Para que un emprendedor se quede en su región, necesita mercado. “La visibilidad por sí sola puede despertar interés, pero la sostenibilidad de un emprendimiento depende de las ventas y alianzas que generen ingresos reales”, destaca Jaime González, de EIVA. En relación al segundo pilar que sostiene esta propuesta, se plantea el rol clave de las empresas locales como validadoras, primeros clientes y hasta mentores: “el sector privado genera una relación de mutuo beneficio: los emprendedores encuentran un mercado de prueba y crecimiento, mientras que las empresas se nutren de soluciones innovadoras”, describe Jaime González.
Jaime González, Director Ejecutivo de EIVA
Beneficios del Programa “Protagonistas del Futuro”
Gracias a este enfoque colaborativo, EIVA ha logrado impulsar tres generaciones de “campeones emprendedores”, unos 20 en total, de la región que actualmente disfrutan de alianzas comerciales y exploran procesos de internacionalización, demostrando que el talento regional puede escalar si cuenta con la red de soporte adecuada.
Loja: los activos fiscales latentes para la cultura
Es conocido que el acceso al financiamiento es uno de los principales obstáculos al emprendimiento, y el caso de las industrias culturales y creativas no es la excepción. En la búsqueda de cómo conseguir nuevos recursos para sus emprendimientos de este sector, el equipo de Prendho – la incubadora de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) en Ecuador – se puso manos a la obra. Lo interesante de este caso es que la solución no vino de un nuevo fondo gubernamental sino de una oportunidad que abría una norma existente pero que estaba poco aprovechada. Se trata de la “Norma 150”, una ley de incentivo fiscal poco aprovechada que permite al sector privado deducir un 150% adicional de lo aportado a iniciativas culturales o deportivas.
El desafío era claro: ¿podía este mecanismo, usado esporádicamente para el deporte, servir al emprendimiento dinámico? La respuesta fue un rotundo sí. “La primera lección es cómo aprovechar incentivos y apoyos que se establecen en legislaciones vigentes, pero que por desconocimiento o falta de interés no se aprovechan”, explica Marcos Vega Solano, Director Ejecutivo de Prendho, uno de los finalistas.
La estrategia consistió en alinear intereses. Para ello, Prendho se acercó al Banco de Loja, la entidad financiera más importante de la región, y le propuso destinar un monto de capital semilla no reembolsable (USD 10.000) a tres emprendimientos, por el cual y aplicando el beneficio de la norma, podía obtener la correspondiente deducción fiscal y, minimizar el riesgo de su inversión al apoyar proyectos previamente incubados y validados por INCUBITI, el programa de incubación de Prendho-UTPL.
Este modelo de “ganar-ganar” no solo inyectó capital, sino que validó un mecanismo replicable. “Se ha abierto una puerta que permite que más empresas de distintos sectores industriales del país se vean motivadas a financiar iniciativas de emprendimientos relacionados con las industrias creativas y de base cultural”, cierra Marcos Vega Solano, anticipando que en 2026 se hará una fuerte campaña de difusión de este beneficio para llegar a un número mayor de empresas y financiar más emprendimientos culturales.
Marcos Vega, Coordinador de la Incubadora Prendho/UTPL
Resultados del proyecto
El valor de la “ingeniería” de vínculos
Tanto la experiencia chilena como la ecuatoriana convergen en una lección transversal para los profesionales del ecosistema: la magia no está en los recursos per se, sino en la gestión de los vínculos.
Ya sea conectando a un emprendedor con un cliente corporativo en Valparaíso o a un artista con un banco en Loja, el rol de las instituciones intermedias (como EIVA y Prendho/UTPL) es diseñar la “ingeniería” que transforma la voluntad de colaborar en transacciones de valor real. Estas experiencias confirman que, para desarrollar el ecosistema, a veces es más efectivo optimizar y conectar lo que ya existe que intentar inventar la rueda. Como cierre reflexivo, nos invitan a revisar nuestra propia actuación y nuestros propios ecosistemas: ¿Conocemos y utilizamos todos los potenciales recursos existentes en el ecosistema? ¿Hay recursos ociosos o potencialmente aprovechables? La innovación en la gestión de organizaciones y programas, como nos muestran estas experiencias, comienza por mirar con nuevos ojos lo que ya tenemos.
Continuidad y referencias
Esta nota forma parte de la cobertura del Premio 14° ST-Prodem. En ediciones anteriores de Dinámica Emprendedora presentamos a los finalistas de la primera tanda (NL 99) y a la propuesta ganadora de esta edición (NL 98). Asimismo, invitamos a las y los lectores interesados a conocer más sobre las instituciones que impulsan estas experiencias a través de los sitios de EIVA – Ecosistema de Emprendimiento e Innovación de Valparaíso y de la Incubadora Prendho/UTPL.
Finalistas 14° ST-Prodem (primera entrega)
Propuesta ganadora 14° ST-Prodem
EIVA – Ecosistema de Emprendimiento e Innovación de Valparaíso
Incubadora Prendho/UTPL



