En la tercera edición del Café entre Ecosistemas de GEIAL, referentes de universidades y cámaras empresariales de Cali, Lima, Huancayo, Cuenca, Guayaquil y Villa María debatieron la evolución de la formación emprendedora y el desarrollo de competencias emprendedoras. Nuevas métricas de impacto, pensar la transversalidad y el avance de la inteligencia artificial, son los principales desafíos que se abordaron en la charla.
La formación de emprendedores en América Latina atraviesa un momento de inflexión. Ya no se trata únicamente de enseñar a diseñar un plan de negocios, sino de navegar la compleja transición entre el aula universitaria y la realidad del mercado, todo ello bajo la sombra —o la luz— de la Inteligencia Artificial. En la reciente Mesa del “Café entre ecosistemas” organizado por GEIAL, colegas de universidades y cámaras empresariales de Cali, Lima, Huancayo, Cuenca, Guayaquil y Villa María pusieron sobre la mesa los principales logros y desafíos de sus ecosistemas en la formación de talento emprendedor.
El diagnóstico compartido es claro: la educación emprendedora ha dejado de ser una isla para convertirse en un continente que debe atravesar todas las disciplinas. Pero… ¿estamos formando a los emprendedores que se necesita?
La evolución curricular: Transversalidad y especialización
Una de las primeras coincidencias entre los participantes fue la transformación de la formación en capacidades, actitudes y conocimientos emprendedores. Ya no basta con una materia aislada; la tendencia apunta hacia la transversalidad y la especialización.
La experiencia en Perú refuerza esta búsqueda de transversalidad. Elizabeth Gómez, (de GEIAL Lima y de la Universidad del Pacífico) habló de ‘Transformación Creativa’, una apuesta interdisciplinaria que reúne a estudiantes de doce carreras para despertar la innovación temprana. En la misma línea, Tula Mendoza Farro (de GEIAL Huancayo y de la Universidad Continental) ilustró cómo su institución evolucionó de una materia aislada a un modelo integral: “Ahora tenemos Laboratorios de Liderazgo e Innovación Social para todas las carreras”, explicó, subrayando cómo la formación emprendedora se inyecta hoy desde el primer día de clases.
Desde Cali, Ana Carolina Martínez (de GEIAL Cali y de la Universidad ICESI), destacó el valor de la interdisciplinariedad. Según explicó, expandir la formación emprendedora hacia facultades como Medicina y Ciencias Básicas ha enriquecido notablemente el ecosistema, logrando que convivan iniciativas de impacto social con nuevos proyectos de base científica y tecnológica. Asimismo, desde Ecuador, John López (de GEIAL Cuenca y la Incubadora Kalary de la Universidad Católica de Cuenca) comenta que además se encuentran trabajando en la generación de semilleros de ideas que puedan ser invertibles (“Fábrica de Ideas”) mientras que Vicente Buenaño (de GEIAL Guayaquil y la Universidad Tecnológica y Empresarial de Guayaquil) contó como están consolidando cátedras transversales masivas apoyadas en infraestructura como FabLabs. Por otro lado, en Córdoba, Argentina,Gonzalo Carrión y Juan Pablo Iturria (de la Universidad Nacional de Villa María y de la Asociación de Empresarios Región Centro Argentino y de GEIAL Villa María) destacan la gobernanza mixta (universidad-cámara) de su incubadora para formar mentores y expandir la capacitación hacia ciencias básicas y emprendimientos dinámicos.
El desafío de la IA: ¿Herramienta o atajo?
Si la estructura de los cursos ha cambiado, el contenido enfrenta un desafío existencial con la irrupción de la Inteligencia Artificial. El debate en el Café giró en torno a si la IA facilita el camino o si amenaza el desarrollo de competencias fundamentales.
Ana Carolina Martínez (GEIAL Cali y Universidad ICESI) afirmó que el riesgo no es la tecnología, sino perder la capacidad de pensar. “Tenemos que ser cuidadosos de que el estudiante realmente pueda mantener su pensamiento crítico”, advirtió. Su universidad ha respondido ajustando el balance curricular: un 40% dedicado a competencias durables (ética, comunicación, análisis) y un 35% a la técnica potenciada por IA.
Sin embargo, la IA también se percibe como un acelerador potente. Tula Mendoza Farro (GEIAL Huancayo y Universidad Continental) señaló que, aunque la implementación es gradual, estas herramientas están permitiendo “acortar los tiempos para la validación o generación de ideas”, liberando a los estudiantes para enfocarse en la estrategia más que en la operatividad inicial. Finalmente, Juan Pablo Iturria (GEIAL Villa María y Universidad Nacional de Villa María) agregó que desde la Universidad se está analizando “cómo volver a rediseñar el proceso de formación contemplando la inteligencia artificial y cómo se da la relación de contenidos, competencia y capacidades”.
Del aula a la incubadora
Uno de los momentos más reflexivos de la charla surgió cuando se planteó la relación entre la formación y la etapa de incubación que muchas veces se desarrolla también en la universidad.
Para Ana Carolina Martínez (GEIAL Cali y Universidad ICESI), la clave está en diferenciar los objetivos. “Tomamos los cursos curriculares para el desarrollo de capacidades… no nos interesa ahí el negocio que se produzca. Mientras que cuando vamos a la incubadora estamos jugando a ambas cosas”, aclaró. Esta distinción es vital, dado que sus datos indican que solo el 10% de los estudiantes emprende durante la carrera; el grueso del emprendimiento real ocurre con los graduados que regresan con experiencia y capital.
John López (GEIAL Cuenca e Incubadora Kalary) coincidió en la necesidad de ser selectivos. El entusiasmo académico no siempre se traduce en viabilidad comercial. “Muchos son llamados y pocos los escogidos… o pocos los decididos”, sentenció, explicando que su incubadora ha revisado los filtros para enfocar recursos en quienes realmente buscan inversión y mercado, rompiendo el ciclo de la “capacitación eterna”.
Dime qué mides y te diré qué impacto generas
Finalmente, la conversación aterrizó en el talón de Aquiles de muchos ecosistemas: la medición. ¿Es la creación de una empresa el único indicador de éxito?
Isabel Hernández (de GEIAL Cali y la Cámara de Comercio de Cali), aportó una visión innovadora desde el sector gremial. Su organización ha adoptado el marco europeo EntreComp para medir el desarrollo de competencias emprendedoras. “Nos ha dado insights muy interesantes de cara a cómo poder potencializar esas competencias”, comentó, validando que el desarrollo de habilidades blandas es un resultado tangible en sí mismo. Además, se reivindicó el valor del intraemprendimiento. Ana Carolina Martínez (GEIAL Cali y Universidad ICESI) comentó que las estadísticas revelaron que un 47% de sus graduados emprendedores lo hacen dentro de organizaciones existentes, un impacto masivo que a menudo queda fuera de los radares tradicionales que solo cuentan startups.
El impacto social también reclamó su lugar en la métrica. Tula Mendoza Farro (GEIAL Huancayo y Universidad Continental) mencionó que tienen “otro tipo de medición de competencias que se realiza en la corporación y que permite medir la competencia de pensamiento y acción emprendedora”. Además, Vicente Buenaño (de GEIAL Guayaquil y la UTEG) destacó cómo la vinculación con la sociedad y los emprendimientos de necesidad son una escuela de realidad para los estudiantes, generando valor en comunidades vulnerables.
Reflexión final
A pesar de la sofisticación de la IA y los nuevos modelos curriculares, el cierre del Café nos devolvió a lo básico. La formación emprendedora del futuro, según lo discutido en GEIAL, parece ser un híbrido fascinante: intensiva en tecnología para acelerar procesos, pero profundamente humana para desarrollar el criterio, la ética y la resiliencia. Como concluyó la sesión, estos espacios de diálogo sirven para recordar que, aunque las herramientas cambien, el objetivo sigue siendo el mismo: formar talento emprendedor que pueda brindar soluciones a los problemas del mundo real”.
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